Viernes, 03 de noviembre de 2006

Si bien en un principio puede parecer que la situación defensiva se vea condicionada por las situaciones creadas por el atacante, el objetivo principal del defensor se centra en que sea el oponente el que tenga que modificar sus decisiones continuamente en función de las acciones defensivas. Esto es: mantener la iniciativa del juego aun cuando no se esté en posesión de la bola.

En realidad la defensa comienza en el ataque, más exactamente en el momento en que nuestro equipo pierde la posesión de la bola. Por este motivo -aunque deberíamos de referirnos ello cuando hablamos del ataque- puede haber situaciones de juego en las que seamos muy vulnerables en el caso de perder la posesión. La interrelación entre defensa y ataque es tan dependiente que, de hecho, la diferencia más clara está en el poseedor de la bola.

El intento de recuperación de la misma, el dificultar la toma de decisiones del poseedor de la misma, la cobertura de espacios, la presión, ¿no son una forma de atacar al contrario? Veamos los objetivos fundamentales de la defensa:

Recuperación de la bola.
Obstaculizar los movimientos de ataque del equipo contrario.
Protección de la portería.


Comenzaremos a elaborar nuestro planteamiento defensivo, al igual que el ataque, de forma individualizada para, posteriormente, añadir más elementos participantes. Una vez que nuestros jugadores tengan claros los objetivos fundamentales de la defensa, pasaremos a entrenar nociones básicas de táctica defensiva individual como son: el marcaje, la intimidación, la recuperación de la bola, la atención y las ayudas.


Todo defensor, en el desarrollo de su labor como tal, tratará de:

Evitará que el contrario pueda recibir en zonas consideradas peligrosas (por ejemplo, llevándolo hacia los laterales y obligándolo a encontrarse acosado e incómodo cuando intente penetrar en zonas en zonas peligrosas).
Generará una alineación, ya sea con la portería y su marca o con este y el poseedor de la bola, para evitar la recepción.
Prestará ayudas a sus compañeros cuando la acción contraria lo requiera (desbordamiento) o en situaciones previamente acordadas por el entrenador. Todo jugador, a lo largo de un partido, dispone de una atención general y otra que se refuerza en momentos puntuales en la cual se manifiesta más activamente cuando la situación le involucra particularmente, cuando existe una situación de peligro y -y aquí debemos de reforzarla- cuando la situación le es "familiar". Ésta última le aporta seguridad puesto que tiene conocimiento de los posibles resultados de la acción.
Se opondrá con su cuerpo a las trayectorias de los tiros a puerta.
Deberá de hacerse siempre presente a los ojos del contrario con el fin de resultar una amenaza constante para el desarrollo del ataque (mostrarse en una continua disposición de interceptar un pase o hacer peligrar una recepción).



Su actitud no será en ningún momento pasiva. De la constante agilidad, atención y anticipación de la actitud defensiva individual dependerá el éxito del conjunto. Encontrarnos con un jugador estático en defensa representará por sí mismo nuestro punto más débil. Para el contrario será muy fácil sobrepasarlo.

El abstracto concepto de “tensión defensiva” no es más que la aplicación correcta y constante de la actitud defensiva por todos y cada uno de los jugadores. En una palabra: continuidad.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | T?ctica
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Publicado por BOlG
Lunes, 06 de noviembre de 2006 | 17:39
Mas que hablar de defensa, se deber?a hablar de "ATAQUE AL ATAQUE", realmente existen dos tacticas nuevas desarrolladas y probadas en el ?ltimo Mundial B de Uruguay "Ataque al Ataque Krusty" y "Ataque al Ataque Doble Krusty", de hecho siguen los lineamientos comentados en vuestro articulo.