Viernes, 08 de septiembre de 2006

El entrenamiento es una filosofía, un hábito saludable que mejora no sólo el rendimiento deportivo, sino la actitud y aptitud ante la vida. Es una actividad voluntaria que permite mejores adaptaciones a tareas concretas. Desde el punto de vista deportivo podría definirse, intentando englobar todos los aspectos del entrenamiento, como un sistema de trabajo, individual o colectivo, cuyo último objetivo sea la obtención de mejores coeficientes de realización en todos o cada uno de los factores que intervienen en el desarrollo de una determinada actividad deportiva; ya sean medico-biológicos, psíquicos, técnicos etc.

Bien conducido, el desarrollo del entrenamiento desemboca en transformaciones morfológicas como el proceso de adaptación del corazón a un tipo determinado de esfuerzo; fisiológicas como la modificación del ritmo y caudal cardíacos; histiológicas como el engrosamiento de las fibras contráctiles del músculo en el desarrollo muscular; y bioquímicas como la utilización de elementos energéticos diferentes según el tipo de ejercicio utilizado a lo largo de la contracción muscular.


Las cualidades de la actividad motriz –convenientemente elegida- pueden ser suscitadas por la práctica de actividades fundamentales en busca de una armonía y un equilibrio deseables para su desarrollo (práctica de un deporte de competición de alto nivel), o por el contrario, solicitar de forma prioritaria una u otra cualidad, en detrimento de las otras, en una actividad muy específica.

Una característica común en la mayoría de los deportes colectivos es la mejora de las capacidades físicas mediante el simple aumento del volumen de trabajo. Con todo, si lo que buscamos es el máximo desarrollo posible de las capacidades que más nos interesen para la práctica del Hockey Sobre Patines, no podemos basar nuestro trabajo en parámetros tan inespecíficos como la preparación física general. En el mismo sentido, las labores a realizar en los campos técnico, táctico y físico, tendrá que sostenerse por fuerza en un equilibrio de los tres. Un caso claro es el que tiene lugar cuando realizamos ejercicios con componentes técnicos y físicos. La excesiva mecanización -si se produce- del gesto, puede dar lugar a que se alcance una óptima ejecución del movimiento pero que las mejoras físicas no sean las adecuadas.

El entrenamiento de la fuerza, la resistencia y la flexibilidad, como cualidades físicas básicas afectan a la estructura muscular de diferentes formas. Tanto el entrenador como el jugador deben de ser capaces de identificar qué es lo que quieren mejorar cómo hacerlo. A medida que un jugador va creciendo, debe de incrementar sus conocimientos sobre la actividad que está realizando. No se trata sólo de jugar. Procuraremos que su cultura deportiva abarque un abanico amplio de campos en el que se encuentra también la preparación física. Unos cuantos conceptos básicos y bien asentados serán suficientes.


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