Viernes, 02 de junio de 2006

Se trata de un entrenamiento a medio camino entre las sesiones habituales y las competiciones. Es rico en estímulos y situaciones que se asemejan mucho a las de los propios partidos oficiales. Podemos incluir en él multitud de variantes para aproximarlo todo cuanto queramos a la propia competición: el uso de las equipaciones para partidos, árbitros, público; podemos ponernos de acuerdo con el equipo contrario para trabajar sobre un tipo de defensa o ataque, jugar con el cronómetro para forzar "finales de partido", etc.

El plano psicológico del juego también resulta maleable. A la ya mencionada situación de control del tiempo citada podemos añadir, entre otras, la manipulación del marcador haciendo otorgando una ventaja al equipo más débil de varios goles al inicio de cada período de tiempo de juego. De esta manera estaríamos incluyendo un trabajo de control de la ansiedad. En fin, sólo es cuestión de analizar las capacidades de los dos contendientes y echarle un poco de imaginación.

Con todo lo expuesto, no queremos decir que un entrenamiento conjunto es simplemente la recreación más o menos controlada de un partido. Podemos planificar una sesión, digamos "normal", en la que predominen ejercicios competitivos. Querámoslo o no, para el jugador no es lo mismo realizar un ejercicio de un 1x1 contra un compañero de equipo que contra un rival. Aprovechemos entonces el caudal de beneficios que estas sesiones nos pueden ofrecer.

El momento y el contenido son también importantes. Antes de celebrar cualquier tipo de entrenamiento conjunto tendremos que haber realizado ejercicios de competición en entrenamientos regulares. Es un peldaño que nos ofrece situaciones base para, primero, aplicarlas en un entorno controlable y más tarde llevarlas a cabo en competiciones oficiales. Si realizamos un entrenamiento conjunto en pretemporada, estamos desaprovechando la mayor parte del potencial del que podríamos beneficiarnos. ¿Por qué?: pues sencillamente porque a esas alturas de la temporada, los ejercicios que deben de predominar en las sesiones son principalmente físicos y muy genéricos. Sin embargo, una sesión planeada cerca o en medio de la competición nos ofrecerá una gran cantidad de estímulos muy relacionados con ella misma.

En categorías inferiores (y cuanto más inferiores mejor), un entrenamiento conjunto aparte de las ventajas ya comentadas, ofrece una posibilidad muy buena para eliminar el exceso de estrés que produce en un niño el hecho de enfrentarse a una competición.

El único cuidado que debemos de tener en cuenta es el número de este tipo de entrenamientos y su periodicidad. Una excesiva cantidad de sesiones o la reiteración de encuentros con el mismo rival influirá negativamente en la motivación del jugador puesto que dejará de ver este tipo de sesiones como algo especial y las convertirá en una rutina más del régimen de entrenamientos.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 9:38  | El M?todo
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