Viernes, 05 de mayo de 2006

Antes de nada valoraremos los objetivos individuales y por ende los del equipo en el que estamos trabajando. Nos haremos una composición de los medios disponibles y las necesidades del grupo así como del ambiente que lo rodea. Con esto habremos llegado entonces al plano real de la actividad la cual no es, en la mayoría de los casos, la ideal.

Áreas como la teoría del deporte, el aprendizaje motor, la psicología aplicada al rendimiento deportivo y los aspectos psicológicos del deporte de competición, han de ser estudiadas y aplicadas por el entrenador. La fisiología del esfuerzo, anatomía funcional y la dietética así como la biomecánica formarán parte del bagaje del preparador físico. Claro está que no existen unas fronteras claras y definidas entre las labores de uno y otro, y la interrelación en el trabajo ha de ser constante. Quizás amigo lector, al leer estas palabras te estarás preguntando, y con razón, en cuantos clubes de tu entorno se puede dar esta situación. La realidad es que en la inmensa mayoría de los clubes, el entrenador tiene que hacer un poco de todo sin ayuda de un preparador físico. Hemos de ser conscientes de que la economía de medios pondera hoy en día en el deporte español y tendremos que vivir con ella.

No debemos pensar que la labor del entrenador se limita únicamente a la dirección de los entrenamientos en la pista. Para un jugador, no hay nada más desagradable que encontrarse bajo las órdenes de un entrenador dubitativo e inseguro de los objetivos a alcanzar en cada sesión. Incluso ante los técnicos con una formación y recursos más limitados, el jugador puede llegar a justificar su actuación con frases como "sólo trabajamos dos o tres conceptos, pero él (entrenador) lo tiene muy claro". Otra cosa es hasta cuando se puede sostener esta situación.

Un entrenador que no planifica los contenidos de las sesiones ni los objetivos de las temporadas, se suele caracterizar por mostrar un gran entusiasmo al principio de la temporada, encontrarse en estado eufórico y lleno de confianza. Pero a medida que el tiempo pasa, la euforia, la confianza y la seguridad comienzan a debilitarse. Los entrenamientos comienzan a ser muy similares y se intenta solucionar nuevos problemas siempre con los mismos recursos. Las consultas a los jugadores y otros miembros del cuerpo técnico se hacen excesivas y empieza a perder protagonismo. Lo que comenzó con simples comentarios en búsqueda de soluciones, se convertirá en una especie de foro de debate sobre cómo realizar los entrenamientos. El equipo comenzará a navegar a la deriva y sólo ante un choque de especial trascendencia, la motivación volverá a aparecer en escena. Es cuando, el citado personaje, intenta que sus jugadores aprendan un sinfín de habilidades en dos sesiones. Aunque eso sí, por generación espontánea.

Sin embargo, con la planificación de los objetivos de la temporada, la organización de los entrenamientos para su consecución, la observación de los jugadores y el análisis de sus habilidades, fortaleceremos la percepción del control sobre los entrenamientos que los jugadores -y no sólo ellos- tienen del entrenador y su método de trabajo.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:55  | El M?todo
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