Viernes, 14 de abril de 2006

La competición es una buena forma, si no la mejor, de medir los progresos de nuestros jugadores. De hecho la propia participación es la razón de ser de la mayoría de las prácticas deportivas. Otra cosa es el tipo de competición que más convenga a nuestros jugadores. No toda competición garantiza un aprovechamiento de los beneficios que pueda tener. Puede tratarse de un recurso o de una dificultad. Será un recurso si nuestros jugadores son capaces de afrontar la competición y aplicar en ella todas las habilidades adquiridas. De lo contrario se convertirá en una dificultad que puede incluso alejar al joven de la práctica deportiva.

Claude Bayer en su libro Enseñanza de los juegos deportivos colectivos (Hispano Europea 1986) cita un sondeo realizado en Francia entre jóvenes de 14 a 24 años, a petición del Secretario de Estado de la Juventud, en el que a la pregunta "¿qué es lo que buscáis en el deporte?", sólo un 4% contestó "atracción de la competición, ganar partidos”. Por el contrario un 24% se decantó por "distracción" y un 32% "sentirse y mantenerse en forma". El resto de las opciones elegidas nada tenían que ver con el hecho de la competición.

Aunque no tenemos información sobre una encuesta similar realizada en España todo hace pensar que las respuestas en nuestro país, o en cualquier otro de nuestro entorno, no deberían de ser muy diferentes.
Entonces ¿cómo debe ser una competición para que pueda ser considerada como una experiencia positiva para el jugador?

Que sean lo suficientemente largas para que puedan producirse el mayor número de situaciones dentro del juego (alternancia en el marcador, remontadas, rivales más y menos fuertes).
Que no tengan un exceso de encuentros que no permitan un adecuado ritmo de entrenamientos. De ser así dificultarían la adquisición y el desarrollo de las habilidades de los jugadores.
Que su localización en el tiempo sea la más adecuada. Es necesario que los jugadores dispongan de tiempo para su preparación antes del comienzo de la competición.
Que ofrezcan objetivos alcanzables y que requieran un esfuerzo dentro de las posibilidades de los jugadores. Deben de ofrecer la mayor igualdad posible.


 


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | El aprendizaje
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