Viernes, 24 de febrero de 2006

Cuando un niño practica un deporte fuera de las instalaciones de su colegio, recae en manos del entrenador el establecimiento de una conexión entre las personas que forman parte del grupo de adultos que rodean a los niños e intervienen de forma decisiva en el desarrollo de la personalidad.

Cada grupo de trabajo posee su propia dimensión relacional. Se generan conexiones e interdependencias entre sus miembros estructurándose una malla característica del mismo.

Dentro del grupo cada jugador vive una experiencia personal y manifiesta, mediante conductas deportivas que hemos de saber interpretar, su propia personalidad. Su comportamiento se irá ajustando influenciado por sus intereses personales, la motivación y la relación que establezcan los demás miembros del grupo con él.

En el transcurso de la relación con los demás todos los individuos vivirán momentos traumáticos o revalorizantes. Las múltiples experiencias que proporciona el juego o las derivadas de las situaciones extra-deportivas que lo rodean son el origen de lo que comúnmente se ha dado por denominar "el mundillo".

La formación de grupos dentro de un equipo, el ansia por el liderazgo, los intentos de sometimiento... Debemos de estar muy atentos a todo este tipo de actitudes, las cuales sin duda ocurrirán, y requerirán la intervención del entrenador actuando como elemento regulador de las relaciones. Como resulta deducible, una vez más, el trabajo del entrenador o va más allá de la pista.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:33  | El aprendizaje
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios