Viernes, 10 de febrero de 2006
Fundamentos metodológicos esenciales de la educación psicomotriz y del entrenamiento con niños (Deckler, 1978):

El entrenador tiene que ser directivo, es decir, tiene que observar cuidadosamente cada niño y definir claramente los objetivos a conseguir.

Ha de adaptar las reglas de juego -contenidos- a cada nivel de conocimiento de los niños y preparar mentalmente los posibles resultados.

Los niños mismos han de quedar convencidos de que sin esfuerzo personal y sin trabajo no se presentará ningún éxito y ningún progreso.

Los niños deben participar activamente en la organización del entrenamiento y solventar ellos mismos los problemas de organización.

A los niños más débiles, el entrenador les ha de proporcionar confianza en su capacidad y tareas adaptadas a cada nivel de rendimiento.

A los niños más capacitados se les ha de poner tareas que exijan en igual medida pensar, saber y arriesgarse.



El primer mandamiento del cualquier entrenador es trabajar con los jugadores de los que dispone con el fin de explotar al máximo las condiciones que lleven dentro. La máxima expresión del enunciamiento anterior se encuentra en las categorías de base.

No existe situación más frustrante para un niño que la de ver a su entrenador buscar fuera de su club lo que no es capaz de encontrar dentro de sus propios alumnos. Si esto ocurre, la desilusión y desmotivación por el deporte aparece en una edad en la que el niño es muy receptivo a este tipo de emociones. ¿Cómo van a ser más importantes las aspiraciones de un niño que las de un entrenador egoísta? Detrás del vano pretexto de reforzar al equipo no puede esconderse la necesidad de autoafirmación personal y la búsqueda del reconocimiento de la labor desarrollada por el club. Este reconocimiento deberá de venir por parte de los jugadores.

Esta búsqueda desesperada de la autoafirmación personal lleva a quien la practica, a una necesidad de triunfos para justificar ante él y ante la directiva, la idoneidad de su contratación. Lo malo es que no se da cuenta que el camino es otro. Ya no estamos en la época en la que los entrenamientos eran empíricos. Es preciso una constante evolución de las capacidades del entrenador por medio del método y la analítica de la disciplina deportiva que nos ocupa. Aunque la experiencia es muy importante en el desarrollo profesional de un entrenador, únicamente la unión de ésta con el estudio nos lleva a un imprescindible y continuo reciclaje.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:52  | El aprendizaje
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