Viernes, 06 de enero de 2006
TENDINITIS Y DESGARROS
Si los ligamentos unen los huesos entre sí, los tendones unen el músculo al hueso. Su inflamación se denomina tendinitis y su rotura desgarro. Como en la mayoría de las lesiones que nos ocupan, la principal causa de riesgo se encuentra en el calentamiento insuficiente.
Un dolor en consonancia con la gravedad de la lesión -más agudo en la rotura- y una inflamación de la zona son las características significativas que nos indican el tipo y grado de lesión. No es muy corriente -excepto que exista una rotura de algún vaso sanguíneo- la aparición de hematomas. La funcionalidad del tendón afectado quedará mermada en caso de una tendinitis o anulada en caso de una rotura.

Una vez producida la lesión aplicaremos frío sobre la zona y cuando el dolor disminuya, calor. Los analgésicos y anti-inflamatorios serán prescritos por el médico. Algunos deportistas con experiencia en lesiones tienden a automedicarse cuando sufren lo que ellos creen una tendinitis. Este comportamiento elude la visita al médico y como resultado podemos encontramos con una lesión persistente. Sólo el médico es capaz de diagnosticar exactamente el grado de importancia de la lesión, pudiéndonos encontrar ante un desgarro o lo que es más grave con una rotura de la vaina que cubre al tendón (tendovaginitis).
En estos dos últimos casos nos enfrentamos a lesiones graves que requieren una rápida evacuación.


LUXACIONES
Una luxación -o dislocación- es la salida de su asiento de un hueso o articulación, es decir se desplaza de su posición normal. Es una lesión más obvia que la fractura. Se caracterizan por fuertes dolores e inflamación de la zona. El movimiento articular se ve limitado e incluso imposibilitado y se producen desgarros en los ligamentos que unen los huesos. En los casos más graves se puede observar una posición antinatural de la articulación. El mayor número de luxaciones en el Hockey Sobre Patines se produce por malas caídas y golpes contra las vallas de las pistas. Más infrecuente es encontrarse con esta lesión debida a un mal gesto.

A la hora de enfrentarnos una luxación nuestro campo de acción se ve muy limitado. Es muy poco lo que podemos hacer: aplicar frío, inmovilizar sin comprimir en la postura que haya quedado y evacuar con la mayor celeridad posible. El intento de recolocación y la palpación de la zona entran dentro de las conductas a evitar. Debido a la gravedad de esta lesión, el empleo de sprays o pomadas son poco menos que inútiles. Si la luxación se produce en las muñecas o rodillas, es conveniente mantenerlas elevadas.

La situación de mayor gravedad con la que nos podemos encontrar es cuando las zonas afectadas son la columna o el cuello. En este caso dejaremos al lesionado en el lugar en el que está evitando cualquier movimiento, lo abrigaremos y llamaremos a una ambulancia.

La recuperación del individuo requiere grandes dosis de paciencia. Al igual que con los esguinces -y casi con cualquier tipo de lesión- las articulaciones afectadas son susceptibles de recaer fácilmente si la rehabilitación no es la adecuada.


DESGARROS MUSCULARES
En el desgarro muscular o rotura de fibras (más comúnmente conocido como tirón), la gravedad de la lesión reside en el área afectada. Esta puede ir desde un pequeño desgarro sin otra sintomatología, hasta la aparición de un hematoma en los casos más graves. Cuando un jugador sufre una rotura, siente un dolor repentino e intenso como si recibiese una puñalada. Una contracción o estiramiento súbitos del músculo, el sometimiento de un músculo fatigado a una carga excesiva o un simple golpe, pueden causar un desgarro muscular.

Existen otras causas, menos evidentes, que también pueden originar esta lesión. La falta de hidratación hace que los músculos pierdan elasticidad y por lo tanto aumente el riesgo de lesión. Nos podemos encontrar con el mismo resultado al principio de la temporada, cuando las agujetas hacen su aparición y un mal calentamiento no consigue diluir los cristales de ácido láctico que las causan. Un movimiento que en condiciones normales no supondría ningún problema puede hacer que estos diminutos cristales corten pequeños haces de fibras.

Cuando nos encontremos con un desgarro, lo primero que debemos de hacer es aplicar hielo en la zona afectada. La aplicación del hielo no será inferior a los 10 ó 15 minutos. Seguidamente aplicaremos un vendaje compresivo con venda elástica. Pasados otros 15 minutos procederemos a retirar el vendaje y durante 5 minutos dejaremos descansar la zona para volver a poner de nuevo el vendaje. Hecho esto sólo queda guardar una semana de reposo -en los casos leves- antes de reanudar los entrenamientos.

Si después de nuestra primera intervención no consiguiésemos reducir el dolor y tampoco recuperamos parte de la funcionalidad del miembro afectado, podríamos empezar a pensar en una mayor gravedad de la lesión. En este caso la norma de actuación es la ya conocida de inmovilización y traslado al centro médico.

Dos son los momentos cruciales en los que aumentan las posibilidades de que se produzca un desgarro: principio y parte final de los entrenamientos. En el principio porque un mal calentamiento nos pasa factura y al final porque el músculo está cansado y la deshidratación no ayuda a su elasticidad, más bien todo lo contrario. Un buen calentamiento y una adecuada ingesta de líquidos antes y durante los entrenamientos y partidos es la mejor receta para regatear estas lesiones.


FRACTURAS ÓSEAS
Cuando pensamos en una fractura, casi sin darnos cuenta, pensamos en un hueso partido por un golpe. La realidad es un poco distinta. Aunque normalmente para que un hueso se rompa se requiere una fuerza considerable, también puede producirse una fractura tanto por fatiga como por una sobrecarga.

No se trata de una lesión frecuente en nuestro deporte. Tampoco es peligrosa. La vida del afectado sólo puede correr peligro si la fractura va acompañada de hemorragia arterial o si compromete al sistema nervioso como puede suceder en las fracturas de la columna vertebral. De cualquier manera, aunque no está de más tenerlo en cuenta, no es probable que esto ocurra en la práctica de nuestro deporte.

A pesar de las protecciones utilizadas en el Hockey Sobre Patines, la mayoría de los casos se localizan en los miembros superiores y más concretamente en las manos. Un golpe con el stick de un rival o un bolazo pueden originar -y de hecho son los dos factores más presentes en las causas- una fractura.

Especial atención requiere los niños que comienzan. Un incorrecto agarre del stick eleva sustancialmente las probabilidades de que se produzca una lesión en las muñecas o dedos.

Cuando sospechemos que pudiera existir una fractura lo más aconsejable es actuar como si tuviésemos la certeza de que dicha fractura existe. Al igual que ocurre en las luxaciones, es muy poco lo que podemos hacer una vez que se produce una fractura. Inmovilizaremos la parte afectada de la mejor forma posible y evacuaremos al accidentado con la mayor celeridad a un centro médico de urgencias.

Como acciones a evitar destacaremos el uso del frío, que no debe de aplicarse en las fracturas y la recolocación del hueso fracturado. Esta última es labor del médico ya que los fragmentos óseos podrían provocar desgarros.

Cuando la deformación es evidente, sin saber muy bien el motivo, existe una tendencia a intentar reducirla aplicando una presión sobre la zona. Esta forma de proceder es absolutamente desaconsejable. No debemos de aplicar ningún tipo de vendaje.

Los sprays, geles y pomadas son prácticamente inútiles en esta situación y su aplicación requeriría un contacto con la zona que no es en absoluto conveniente.

Es una lesión muy complicada para nuestra capacidad operativa y la mejor ayuda que podremos prestar al lesionado consistirá en transmitirle seguridad. Hacerle ver que estamos controlando la situación le proporcionará la mejor ayuda de que disponemos para estos casos: la tranquilidad.

Si la fractura del hueso termina perforando la piel nos encontramos ante una fractura abierta, lo cual es extremadamente raro en el Hockey Sobre Patines. El mayor peligro de este tipo de fracturas reside en la hemorragia y la posibilidad de infección. Para cortar la pérdida de sangre, haremos uso de un apósito sin presionar sobre la herida e intentaremos mantenerla en una posición elevada por encima de la altura del corazón. El uso de desinfectantes está contraindicado en una primera intervención porque dañar el hueso.

Una pequeña ventaja que nos ofrece nuestro deporte en estos casos es que siempre tenemos a mano los útiles necesarios para realizar un entablillado: los sticks. Si fuese necesario no dudaremos en romperlos con el fin de que se ajusten en tamaño al miembro afectado. Siempre vale más la salud de un compañero que un miserable palo.

Las fracturas por sobreentrenamiento son más difíciles de detectar. Se trata de pequeñas fracturas imperceptibles a simple vista acompañadas de un intenso dolor. Una consulta médica descartará una temida fractura o evitará que, pasados unos días, el hueso se fracture completamente.


TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS
La importancia de saber actuar ante esta lesión viene dada porque es, sin duda, la más grave con la que nos podemos encontrar.

Cuando la cabeza recibe un golpe de cierta consideración puede suceder que el cerebro golpee las paredes del cráneo. En la mayoría de los casos, la gravedad de la conmoción sufrida guarda una relación proporcional con la fuerza del impacto. Las consecuencias irán desde una breve pérdida del conocimiento hasta la amnesia; de un ligero aturdimiento hasta problemas de visión. Una práctica poco aconsejable es la de minimizar la importancia del golpe únicamente porque el lesionado parece recuperado. No es extraña la aparición de lesiones incluso días más tarde.

La primera intervención ante un caso de T.C.E. (traumatismo craneoencefálico) consistirá en evitar cualquier movimiento del cuello. Si no disponemos de un collarín el botiquín, fabricar unas almohadas -las cuales colocaremos a los lados de la cabeza- con unas toallas, será útil.
El reflejo pupilar nos dará información sobre la lesión. Cuando separamos intempestivamente los párpados podemos observar la reacción de las pupilas. Si no observamos contracción de una o de ninguna hemos de sospechar de daño neurológico grave. En cualquier caso corresponde a los médicos evaluar el alcance de la lesión y con ese fin procederemos a una rápida evacuación.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | Primeros Auxilios
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Comentarios
Publicado por Invitado
Viernes, 22 de julio de 2011 | 21:15

mmmm k paginita tan bn uff k mal k tengo una fractura !!! jejeejje un saludito para isaac santos y gabriel diaz ee jejejejeRebotado

Publicado por Invitado
Viernes, 23 de diciembre de 2011 | 18:27

Ahora si se què me pasò!!mi médico no me explicò.Pero me hubiera querido encontrar tabièn ejercicios para la terapia de recuperaciòn.

 

Publicado por Marisa_Bidilla
Viernes, 23 de diciembre de 2011 | 23:49

Nos complace haber sido de utilidad. Los ejercicios de recuperación precisan de un diagnóstico mucho más cercano y se nos escapa del objetivo de este blog. Gracias.