Viernes, 11 de noviembre de 2005
Los comienzos del niño lo son también de los padres. Muchos padres no están familiarizados con el mundo del Hockey Sobre Patines y por lo tanto no esperemos que sus decisiones a la hora de equipar al niño, en el mejor de los casos aconsejados por un vendedor, sean siempre acertadas. Necesitan también nuestra ayuda y es un buen momento para iniciar una comunicación más directa entre ellos y nosotros.

El principal papel de los padres es conseguir que el niño tenga una razón para iniciarse en la práctica deportiva, pero no deberán de pasar por alto el derecho del niño a elegir la no-participación. Más veces de las que pudiese parecer, el niño no está interesado en la práctica deportiva que sus padres han escogido para él. Producida esta situación, la decisión del niño ha de ser respetada. Ese respeto incluye además el asesoramiento y jamás el chantaje o la presión. De no ser así, tarde o temprano, se producirá el abandono de la práctica deportiva debido a la falta de motivación.

Como entrenadores hemos de dedicar los primeros contactos que tengamos con los padres de los niños a proporcionar una información objetiva sobre el Hockey Sobre Patines. Del mismo modo los animaremos a acudir a cuantas reuniones tengamos a lo largo de la temporada.

La relación padres - entrenador tiene como objetivo mejorar la calidad de la experiencia deportiva del niño. Para ser padres no existe formación alguna aparte de la propia experiencia vivida y las situaciones que se producen son resueltas más bien por el instinto o conocimientos de lo adecuado que cada uno tenga. Si dejamos la figura de los padres aislada o no les orientamos adecuadamente estamos perdiendo un apoyo que tanto el niño como nosotros necesitamos para enriquecer la experiencia de este.

Con objeto de que los padres puedan disfrutar de la participación de sus hijos en el deporte sin que ello suponga una intromisión, es conveniente que les proporcionemos la mejor información posible sobre las actividades que el niño realizará. Deberán de estar informados sobre las reglas de juego básicas, las habilidades a alcanzar y las estrategias que utilizaremos para ello. A principio de cada temporada es un buen momento para mantener con los padres -y sin los niños- las reuniones que estimemos convenientes para establecer un contacto directo con los padres, explicar nuestros objetivos y aclarar todas las dudas que nos planteen.


CUANDO LOS PADRES NO ACTÚAN COMO REFORZADORES
Los padres a menudo con acciones excesivamente proteccionistas invaden un mundo en el que los niños no les contemplan. Padres intrusos (Intrusive parents; Ogilive 1979), creen poder valorar mejor a sus hijos por conocerlos más. Pero sólo ven su comportamiento dentro de la familia y no en condiciones de las exigencias de tareas específicas para un grupo de entrenamiento.

Algunos padres pueden llegar a ser una fuente de estrés para sus hijos principalmente por dos motivos: el desconocimiento de la actividad y la visión de sus hijos como una prolongación de sí mismos. En el primer caso unas amenas reuniones informativas de pretemporada y alguna otra ocasional a lo largo de la misma suelen ser suficientes. En el segundo de los casos, cuando los padres se ven reflejados en los niños, requerirá la puesta en práctica de todas nuestras habilidades comunicativas. Deberemos entonces de intentar encontrar el origen de este comportamiento en cada caso. Unas veces se tratará de un padre que busca en su hijo el éxito que nunca alcanzó como deportista o como profesional. Otras veces puede tratarse de unos sentimientos de rechazo cuando se trata de un padre con un pasado exitoso en el deporte -o en su profesión, o en la sociedad- y cuyo hijo no es capaz de alcanzar.

En cualquiera de estos u otros casos los padres se convierten en ganadores o perdedores a través de los éxitos o fracasos de sus hijos (siempre desde su punto de vista). Cargan a sus hijos con responsabilidades ajenas: el amor y la felicidad paterna están en juego. ¿No son estas responsabilidades impropias de su edad? ¿Qué podemos hacer nosotros?

Un entrenador capacitado debería ser capaz de contrarrestar las influencias negativas de las que pudiera ser objeto el niño. Hacerles ver que una excesiva presión, en lugar de incrementar el potencial del jugador, puede llevarlo a actuar por debajo de sus límites. Nuestra estrategia de actuación para intentar eliminar este tipo de conductas se localizará en el tiempo y el modo. En el aprendizaje cada paso tiene que darse en un momento concreto y de una manera específica. Si somos poseedores de un buen plan de trabajo escrito, no dudemos en comentarlo con los padres. Tratemos de involucrarlos para de esta manera hacerlos cómplices de nuestros objetivos.


¿En dónde me pongo?

De repente un montón de extraños invade el mundo de mi hijo. Bueno, espero que me haga partícipe de sus nuevas experiencias. Quizás si me coloco aquí no molestaré y podré observar lo que hace. Parece que se está divirtiendo. Estoy aquí. Le saludo con la mano. Le muestro una sonrisa de complicidad. Ahora no me pierde de vista. Por un momento siento la mirada del entrenador. Creo que será mejor que no me haga notar. Ya charlaremos en casa...

Publicado por Marisa_Bidilla @ 12:41  | Los Padres
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