Viernes, 11 de noviembre de 2005
EL TRABAJO EN UN CLUB DE RECIENTE CREACIÓN
De entrada es la situación menos estresante para el entrenador novato. Al partir de cero cualquier progreso, que sin duda lo habrá, será fácilmente alcanzable y bien reconocido por parte de los padres y directivos. Nuestra precaución aquí, se centrará en no dejarnos arrastrar por los halagos que sin duda nos dedicarán, aunque no siempre es fácil. La abstracción del momento concentrando nuestros esfuerzos hacia nuestro objetivo -el cual aún se encuentra lejano- evitará que caigamos en falsas expectativas.

Dentro de nuestro incipiente club nos podremos encontrar con jugadores que comienzan en la escuela o bien llegan de otros clubes y en la mayoría de los casos lo hacen para mejorar ya sea deportivamente como socialmente.

Tendremos presente que en los niños que empiezan de cero el nivel de exigencia es menor y sus expectativas son más generales. Poco a poco podremos comprobar que es precisamente dentro de las edades más pequeñas donde se produce el mayor nivel de satisfacciones.

En el grupo de jugadores ya iniciados que provienen de otros clubes tendremos especial cuidado con aquellos que cada temporada cambian de club con demasiada alegría. Con el paso del tiempo -aunque tendamos a pensar que con nosotros no sucederá- sin lugar a dudas, y si no ponemos los medios necesarios, viviremos en nuestras carnes los motivos por lo que lo hacen.


LA LLEGADA A UN CLUB CONSOLIDADO
A todo el mundo le apetece tener un equipazo de los que hacen que se le caigan las babas a los padres y les crezcan los dientes a los contrarios ¿o no? Si llegado el caso nos hiciésemos cargo de uno de estos jugosos equipos, no deberíamos de olvidar que si han alcanzado ese nivel, sin duda alguna, no ha sido por nosotros. En el mismo sentido, cuando hagamos progresar a ese grupo, no olvidaremos que gran parte del trayecto ya estaba caminado por otro.

Al llegar a un club que dispone de una estructura consolidada es fundamental echar una ojeada a las fichas de los entrenamientos de los últimos años. Nos servirá para comenzar a formar una idea tanto de las exigencias de los entrenamientos a realizar como de las posibles carencias presentes. Respetar el trabajo anterior y no alardear de las nuevas pócimas que vayamos a emplear nos garantizará una sensación de seguridad que nunca está de más. El movimiento se demuestra andando.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 12:27  | El entrenador
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