Domingo, 16 de octubre de 2005
La gente ya no se conforma sólo con patinar por el mero hecho de hacerlo. La necesidad de medirse con sus semejantes empuja al patinaje al mundo de la competición. Aparece entonces, siguiendo los pasos del Hockey Sobre Hielo, un nuevo juego llamado “rink polo”. Florecen clubes de Hockey Sobre Patines hasta hacer necesaria una organización que regule las competiciones entre los equipos. En 1905 nace en Gran Bretaña la primera asociación de Hockey Sobre Patines: la “Amateur Hockey Association”. Ocho años después se convierte en la “National Rink Hockey Association”.

Los métodos americanos de explotación del patinaje llegan a Liverpool de la mano de Chester Park, representante de la empresa “The Samuel Winslow Skate Manufacturing Company of Massachussets”. Park introduce un concepto global de control de la actividad que incluye desde la manufacturación hasta la dirección de las instalaciones en las que se practica el patinaje.

Para empezar con la aventura europea, la empresa necesita unas instalaciones para desarrollar su actividad. El “Tournament Hall” podría servir pero son precisas ciertas mejoras para transformar la anticuada instalación en una pista al estilo americano. Una vez arrendado el “Tournament Hall” los primeros trabajos consisten en cambiar las viejas e irregulares planchas de madera que formaban el suelo por un inmaculado piso de parquet de roble canadiense. El éxito entre los patinadores es inmediato. Se acabaron las vibraciones producidas por la superficie de deslizamiento, los baches, los saltos de las juntas...

Pero los nuevos métodos no se quedan en simples mejoras estructurales. El factor humano también cuenta. Dentro del nuevo concepto de explotación aparece la figura del director de las instalaciones. Una persona capaz de sacar el máximo rendimiento posible a las inversiones realizadas por los propietarios. Rentabilidad, esa es la palabra.

...Y no sin esfuerzo, se cumplen los objetivos. Ya no son sólo Francia, Alemania y Gran Bretaña. En Italia, en Bélgica, incluso en Egipto, cada vez que se ponen a la venta las entradas, se agotan. El salto se ha dado.
Todo parece ir sobre ruedas, nunca mejor dicho, pero de repente estalla La Gran Guerra del Catorce. Las necesidades bélicas marcan el uso de la industria y se abandona la producción de todo aquello que no es de primera necesidad o no tiene fines bélicos. Los fabricantes ya no pueden atender a las demandas y las pistas se cierran para convertirlas en almacenes.

Lo que iba a ser una confrontación rápida se extiende a lo largo de cuatro años dejando a Europa arrasada. Pero el final de la guerra no supone una vuelta a la normalidad en lo que al patinaje se refiere. Una nueva moda traída del otro lado del Atlántico por los combatientes norteamericanos cautivó a Europa: las bandas de Jazz. ¿Y qué mejor lugar para bailar al ritmo de estas orquestas que las antiguas pistas de patinaje?

Es un duro golpe. Unida a la escasez de material, la falta de instalaciones obliga a muchos aficionados a colgar sus patines y dedicarse a otros deportes que ofrezcan más facilidades. En el período entreguerras las actividades organizadas relacionadas con el mundo del patín se reducen a unas cuantas competiciones de carreras entre Gran Bretaña, Francia y Bélgica. Al patinaje artístico no le fue mejor. El Hockey Sobre Patines desaparece.

En abril de 1924 todo empieza a cambiar. Un grupo de dirigentes deportivos de Francia, Suiza, Gran Bretaña y Alemania se reúnen en el Casino de Montreux con el fin de recuperar el terreno perdido. Se funda la “Federation Internationale de Patinage a Roulettes” presidida por el suizo Otto Mayer. Los esfuerzos para relanzar el patinaje se comienzan a materializar, pero más obsesionados con lo que el patinaje había sido que con lo que podría llegar a ser no se percatan de la oportunidad que se les presenta: formar parte del movimiento olímpico.

En la siguiente reunión anual de la FIPR, se admite como miembros a Italia y a Bélgica y se comienza a trabajar en el primer Campeonato de Europa de Hockey sobre Patines en Herne Bay (Inglaterra).

Hasta 1936, los Campeonatos de Europa se celebraban alternativamente en Montreux y Herne Bay debido a que únicamente Gran Bretaña y Suiza poseían instalaciones adecuadas para llevarlos a cabo. Pero ahora Alemania solicita la organización de los campeonatos. El proyecto alemán es realmente ambicioso. No se conforman con poco, quieren lo que será el primer Campeonato del Mundo. Y no sólo eso. La propuesta alemana pretende que en ese Campeonato del Mundo es un auténtico Mundial de Patinaje incluyendo tanto Hockey, Velocidad como Artístico. Ante las semejantes expectativas se aprueba la propuesta de Alemania y se le concede la organización de lo que a la postre será un auténtico éxito.

El Mundial de Alemania sirve como revulsivo y hace que el congreso de la FIPR que se celebra al mismo tiempo que el Mundial en Stuttgart cree los Comités de y Patinaje Artístico y Danza, Velocidad y Hockey.

Se ha dado un gran salto cualitativo. El patinaje cuenta ahora con una estructura moderna y unos métodos de funcionamiento acordes con los tiempos que corren. La pena es que ninguna nación jamás haya sido capaz de repetir un Mundial de Patinaje tal como lo hizo Alemania.

La tradición del patinaje en Egipto hace que sea el primer país no europeo en convertirse en miembro de la FIPR. Le siguen Holanda e Irlanda. La FIPR se encuentra en plena ebullición y sus dirigentes, con el objetivo de expandir la organización a nivel mundial, inician contactos con Nueva Zelanda, Australia, Canadá y Estados Unidos.

Lo que parecía un nuevo resurgir se ve interrumpido de nuevo con otro conflicto: la Segunda Guerra Mundial. Cuando terminan las confrontaciones y se evalúan los efectos, éstos son desoladores para el patinaje. A los mismos problemas surgidos como consecuencia de la Gran Guerra hay que añadir mayores dificultades: las pocas pistas de patinaje que quedaron en pie se han reconvertido en garajes y gasolineras. Francia, donde llegó a haber más de 50 clubes, únicamente cuenta ahora con tres pistas en Burdeos, Tourcoing y Nantes. En el resto de Europa la situación es aún peor. Alemania tiene que partir de cero. Gran Bretaña ha perdido a sus grandes especialistas...

Pero no todo estaba perdido. Poco a poco y con mucho esfuerzo, como el Ave Fénix, el patinaje surgía de sus cenizas. El patinaje artístico toma forma en Bélgica. Italia y Alemania despuntan de nuevo también en velocidad. De nuevo, en 1946, vuelven a celebrarse Campeonatos de Europa en Antwerp.

En 1946 España y Portugal, países en donde el Hockey Sobre Patines cuenta con una gran popularidad, entran en la FIRP. Portugal solicita la organización del 3er. Campeonato del Mundo de Hockey Sobre Patines para Lisboa. El Hockey Sobre Patines madura con este suceso. Las 4000 plazas del aforo de la pista se agotan en todas las jornadas. Nunca antes tanta gente había acudido a presenciar un Mundial. Portugal, Bélgica y España ocupan los tres primeros puestos. Las potencias que dominaban el concierto mundial antes de la guerra, Francia y Gran Bretaña, se ven relegadas al quinto y sexto puestos. Ya nunca más volverán a la élite. El Mundial de Lisboa marcó un antes y un después en el Hockey Sobre Patines. El nuevo orden mundial allí establecido únicamente se verá modificado, y sólo en parte, por la aparición en el concierto internacional de Italia y Argentina.

Al igual que sucedió con el Mundial de Patinaje de Alemania de 1936, el gran éxito de Portugal’47 sirve como un gran escaparate y llama la atención de numerosos países de todo el mundo. Los efectos se hacen notar rápidamente. Ahora el Hockey Sobre Patines ya se extiende por los cinco continentes debido a las nuevas incorporaciones a la FIRP: En América del Sur, Chile, Cuba, Argentina, Colombia, Venezuela, Brasil y Uruguay; en Oceanía Australia y Nueva Zelanda; y en Asia, Japón.

Pero la familia del patinaje mundial no se detiene. Hoy en día uno de los principales objetivos de la FIRS es el incremento de países miembros y se han establecido relaciones en ese sentido con China, Filipinas, Ecuador, Taipei y Eire.

Y la familia sigue aumentando...

Publicado por Marisa_Bidilla @ 21:47  | Historia
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