S?bado, 25 de junio de 2005
Sería maravilloso que los delanteros sólo tuvieran que dedicarse a marcar goles. Por desgracia esto no es así. Para que nuestro equipo posea un adecuado balance defensa-ataque, todos los jugadores tienen que estar involucrados en el desarrollo estas dos situaciones. Cuando nuestro equipo no posee la bola los delanteros conforman nuestra primera línea de defensa tapando tiro y dificultando tanto el desplazamiento de la bola como la recepción ventajosa para el equipo contrario.

De un adecuado equilibrio y complementación de nuestra pareja de delanteros dependerá la riqueza de posibilidades de nuestro ataque. Dos delanteros de similares características no harán más que estorbarse y desplazarse mutuamente de las mismas posiciones. Además facilitarán el trabajo defensivo del equipo contrario al ofrecer menor diversidad de situaciones ofensivas.

El delantero punta
Se trata de un jugador muy habilidoso con una gran técnica de stick y una capacidad de remate alta. Sabe aparecer dentro del área contraria, ganar los centímetros suficientes a su marcador para recibir y disparar o encarar al portero con mayor eficacia que el resto de sus compañeros. Excepto en la finalización de la jugada -cuando ésta termina con un tiro a puerta- su trabajo durante una gran parte de los partidos es muy oscuro. Tiene que realizar constantes movimientos de desmarque dentro del área contraria y en las zonas laterales de la portería para ofrecerse a sus compañeros a sabiendas de que únicamente un pequeño porcentaje de estos finalizará en recepción y, para colmo, no todas las recepciones van seguidas de un tiro. Todo esto tiene un fin: ser una auténtica tortura para el cierre y el portero contrarios. De la misma forma que debe saber que las acciones de sus compañeros van encaminadas a encontrarlo, ha de sacrificarse para generar espacios con el fin de que ellos vean puerta también. En pocas palabras: tiene que saber jugar sin bola.

El ala
Es un eslabón entre el defensa-medio y el punta. Sus movimientos, en la mayoría de los casos, se inician entre las líneas del equipo contrario. El buen tiro de media distancia y su habilidad en el regate lo hacen protagonista de nuestro juego ofensivo. Sus movimientos desde las bandas hacia el interior de la zona defensiva contraria tienen que estar perfectamente coordinados con los de su compañero de ataque.

No está de más que posea las características, aunque menos marcadas, del delantero-punta. Estas habilidades le permitirán realizar relevos con su compañero en las situaciones tácticas que lo requieran, sin que la efectividad del ataque se resienta sensiblemente.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:08  | El juego
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