Viernes, 17 de junio de 2005
Profundizando dentro del concepto de que cuando nuestro equipo no se encuentra en posesión de la bola todo él pasa involucrarse en tareas defensivas -no únicamente los defensas- nos centraremos en las misiones más particulares de estos últimos.

Es responsabilidad de los defensas impedir que los rebotes dentro del área sean aprovechados por los atacantes contrarios.
El portero necesita una concentración continua para desarrollar su principal tarea (detener disparos), sin verse sobresaltado por tiros imprevistos desde dentro del área originados tras un rechace. Facilitémosle su trabajo entonces y “limpiemos” el área tan pronto se produzca una situación como la descrita. Lo haremos siempre intentando salir con la bola controlada hacia los laterales del área. De esta manera no correremos el riesgo de perder la bola en una situación desfavorable en la zona central de nuestra pista.

Para facilitar el trabajo de nuestros defensas, estableceremos unos pares de marca. Bien sea adjudicándoles directamente un jugador específico del equipo contrario a quien marcar, o asignándoles zonas de responsabilidad (más adelante desarrollaremos los sistemas de marcaje individual o zonal).
La comunicación defensa-defensa y portero-defensas resultará clave a la hora de realizar apropiadamente los cambios de marca (de haberse acordado asíGui?o.

Normalmente los equipos poseen un par de defensas con características complementarias. Uno con un gran sentido de cierre y seguridad, fuerte, defensivamente dominante y muy involucrado en el trabajo de “guardaespaldas”. El otro con las mismas características, aunque menos marcadas, tiene de una visión de juego más amplia y suele ser más habilidoso con la bola. Si dentro de nuestro equipo encontramos un par de jugadores con estas características, debemos de obligarles a trabajar siempre juntos en los entrenamientos con el fin de fomentar su compenetración.

En una situación idílica el trabajo del defensa consistiría en evitar disparos, despejar el área y ayudar a su portero. Pero la realidad es otra. La contribución del defensa en el ataque también entra dentro de sus deberes. El ataque comienza a generarse en nuestra propia zona defensiva tan pronto como nos encontremos en posesión de la bola y rompamos la línea de ataque contraria con un primer pase. Esto es, superamos al contrario más adelantado y condicionamos su movimiento a nuestro interés.

Como ya hemos dicho, en el Hockey Sobre Patines actual, del mismo modo que todos los jugadores defienden, todos ellos se convierten en atacantes. Es tan importante que un defensa ayude a marcar goles como que un delantero ayude a defender. Aunque en momentos concretos del juego pueda suceder, esto no implica que nuestro defensa-cierre se pase todo el partido jugando en la punta del ataque. El defensa más habilidoso se convierte ahora en el tercer delantero y su par en el apoyo constante de todos ellos.

Básicamente podríamos decir que la misión ofensiva de un defensa es iniciar la transición al ataque y ayudar a generar situaciones favorables en las que los que aquellos cuyo trabajo sea marcar goles resulten
beneficiados
.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 22:21  | El juego
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Publicado por Invitado
Viernes, 17 de junio de 2005 | 23:11
Esta bien el articulo lo unico decirte, que ahora en el hockey moderno, ya no se usa eso de k los defensas son defensas i los delanteros delanteros, ahora se juega mas todos de todo.
Publicado por Invitado
S?bado, 18 de junio de 2005 | 9:30
Prec?samente de eso trata este art?culo.