S?bado, 04 de junio de 2005
Nuestro deporte -como en el resto de los deportes colectivos- brinda la posibilidad de descubrir, en función de las situaciones vividas, soluciones a los problemas aparecidos en el juego y resolver estos problemas refiriéndose a los conocimientos tácticos (memoria). Esta libertad táctica es indispensable; el jugador no ha de jugar aplicando modelos fijos e impuestos desde el exterior. Cabe aquí hablar de adaptación recíproca; cada jugador aplicar los principios fundamentales adaptándolos a su personalidad. Son las bases de una organización colectiva, un lenguaje común a partir del cual se realizarán las opciones tácticas de cada jugador.

Si queremos conseguir que conseguir que un grupo de individuos juegue como un conjunto, tenemos que introducir el concepto de equipo. Para muchos niños debido a su edad y máxime si nunca han practicado un deporte de equipo, el trabajo organizado es un concepto nuevo y extraño. El desarrollo de este concepto genera una madurez de la que no han disfrutado hasta ese momento de sus vidas.

La aparición de líderes naturales es propia de las relaciones de grupo. Por distintos motivos es tan importante es observar sus actuaciones como la de los que se refugian en su sombra evitando responsabilidades. Con unos estaremos vigilantes a fin de que cumplan las normas de compañerismo y no se establezcan relaciones serviles. Con los otros tendremos que trabajar con más dedicación con el fin de fomentar sus habilidades y autoestima.

Existe una clara distinción entre lo que llamamos grupo o equipo y un conjunto de individuos. El equipo se caracteriza porque todos y cada uno de los miembros dependen e interactúan con los demás. Buscan la adquisición de una identidad de grupo. Se identifican como "nosotros" y se interesan por los éxitos del equipo por encima de los logros individuales.
Que no todos los jugadores son iguales es un hecho, por lo tanto no todos realizarán con la misma eficacia los cometidos requeridos para cada situación en la pista.

Aunque existen teorías basadas en que todos los jugadores deben de jugar en todos los puestos del equipo, cuando aplicamos ese sistema, estamos yendo en contra del Principio de la Especialización. Efectivamente un jugador, en un momento determinado, puede realizar labores que no se ajustan totalmente a sus características pero como norma general hemos de tratar de que las situaciones básicas en pista -las cuales son propiciadas por nosotros- no lo lleven a ello.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 14:33  | El juego
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