Los minerales son substancias inorgánicas y se pueden encontrar en casi todos los alimentos en pequeñas, pero suficientes, cantidades. Son necesarios para la síntesis de las hormonas y la elaboración de tejidos. También intervienen en la mayor parte de las reacciones químicas en las que están presentes las enzimas. Son responsables de entre el 4 y el 5% del peso corporal.
Se dividen en:
q Macroelementos: el organismo precisa mayor cantidad de ellos y se miden en gramos.
q Microelementos: se necesitan en menor cantidad y se miden en miligramos.
q Oligoelementos: se precisan en cantidades ínfimas midiéndose en millonésimas de gramo. También se denominan elementos traza.
Lo que “pintan” los minerales en el cuerpo humano:
Hierro: forma parte de la hemoglobina, vehículo de transporte del oxígeno a las células a través del caudal sanguíneo.
Azufre: presente en las moléculas de algunos aminoácidos.
Fósforo y calcio: tienen una gran presencia en el proceso de contracción muscular. También forman una parte importante de los huesos y dientes. El déficit de Calcio puede provocar osteoporosis en el adulto y raquitismo en el niño.
Cloro, sodio y potasio: fundamentales en el intercambio de agua entre las células y la sangre. Son parte condicionante, junto a otros factores, de la tensión arterial. El sodio tiene un papel fundamental en la conservación de agua y la excitabilidad del músculo.