S?bado, 19 de enero de 2008
Las grasas son el almacén de las calorías del organismo y por lo tanto actúan como si se tratase de una reserva energética.
Aparte del aporte energético, las grasas cumplen otras funciones como la de aislante térmico, sirven como amortiguadoras ante traumatismos, ayudan a mantener la temperatura corporal, forman parte de la membrana celular y son necesarias para la incorporación al organismo de las vitaminas liposolubles.

En los alimentos que normalmente constituyen nuestra dieta siempre nos encontramos con una mezcla de ácidos grasos saturados e insaturados. Los ácidos grasos saturados son de difícil absorción por el organismo debido a que sus moléculas presentan pocos puntos de enlace libres que puedan ser utilizados para combinarse con otras. Éstos terminales se estén saturados y la posibilidad de que sus moléculas puedan romperse para ser así convertirse en otras más pequeñas capaces de atravesar las paredes capilares y las membranas celulares, es mínima. El mayor problema que presenta esta situación es que los ácidos grasos saturados formen placas en el interior de las arterias produciendo arteriosclerosis.

Del aporte diario de los lípidos al organismo, cifrado en un 20%, el 5% provendrá de grasas insaturadas como el aceite de oliva, el 10% deberá de estar compuesto de grasas saturadas de origen animal y el otro 5% lo compondrán grasas poliinsaturadas como son las contenidas en los frutos secos y aceites de semillas.

Un aporte exagerado ácidos grasos saturados, como pudiera ser el caso de una dieta en la que predominen grandes cantidades de grasa de origen animal, puede hacer aumentar peligrosamente el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares (infartos, arteriosclerosis o embolias).
Publicado por Marisa_Bidilla @ 23:33  | La alimentaci?n
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