Viernes, 30 de noviembre de 2007
Si dejamos a un lado los casos obsesivos, es prácticamente imposible encontrar a una persona que controle exhaustivamente tanto pesos, calorías y principios básicos. La situación real nos llevará a marcar unas pautas de conducta generales para facilitar al deportista -y a nosotros mismos- unas normas que faciliten la aparición de un hábito alimenticio adecuado.

 Desayunos: copiosos a base de cereales, miel, leche.
 Primeros platos: (predominio de hidratos de carbono) sopas, cremas, purés, verduras, arroz, pastas, legumbres y huevos.
 Segundos platos: carnes, aves, fiambres, huevos y pescado


Es importante que la dieta del deportista incluya una gran variedad de alimentos tales como frutas, verduras, pan integral, cereales, leche, queso, yogur, carnes, aves, pescados, huevos y legumbres. Limitaremos la ingesta de mantequilla, margarina, grasas y huevos, así como vísceras (riñones, hígado, etc.) y evitaremos el exceso de azúcar, sodio (sal), y alcohol.

En los casos que precisen una pérdida de peso, lo buscaremos mediante un aumento de la actividad física unida a la eliminación de grasas, azúcar, postres y alcohol.

Pero ¿qué es lo que sucede con los niños y adolescentes? El mayor problema que nos puede plantear un niño resulta de las dietas caprichosas. Los hábitos vienen generados de la cultura alimenticia que reciben en su entorno por lo que un contacto directo con sus padres se convierte en primordial. Puede resultar un gran apoyo el uso de la figura del entrenador por parte de los estos con el fin de mejorar las costumbres del niño. No olvidemos que todavía nos encontramos en unas edades en las que el niño valora grandemente la figura del entrenador. Muchas veces el niño acepta de mejor modo un "sacrificio" impuesto por los padres si sabe que viene indicado por su entrenador.

Por lo que respecta al adolescente, cuidaremos especialmente el aporte plástico. No olvidemos que ya entre los 14 y 16 años asumen la responsabilidad de la distribución y elección de alimentos. Por lo tanto nuestros esfuerzos se concentrarán en el auto-convencimiento. El papel de los padres en este asunto, si bien sigue estando presente, no resulta tan directo como cuando tratamos con niños menores de esa edad.
Publicado por Marisa_Bidilla @ 18:29  | La alimentaci?n
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