Viernes, 17 de noviembre de 2006

Aunque parece clara la necesidad de que la psicología deportiva penetre con todas sus consecuencias en el ámbito del deporte, la mayoría de las veces resulta confusa la postura adoptada por los propios profesionales de esta ciencia pareciendo no encontrar un sendero por el que adentrarse en el mundo del deportista ni un campo de acción por el cual moverse con paso firme y seguro.

De la anterior situación cabe deducir que, para los psicólogos, la búsqueda del objeto a estudiar se encuentra en una fase de excesiva experimentación, la cual produce un rechazo tanto en los deportistas como en sus entrenadores al percibir la sensación de que se les utiliza como conejillos de indias mientras esperan soluciones a los problemas surgidos de sus interrelaciones.

Si la psicología aparece como una ciencia en el deporte en los años veinte, cabe preguntarse sobre el retraso de la evolución de la misma con respecto a otras disciplinas deportivas.
El avance de esta disciplina en los países del Este con respecto a Occidente puede tener un origen más socio-político que puramente deportivo. Mientras que más allá del Telón de Acero la vida del deportista se encontraba dentro de un mundo aparte de la sociedad (con los estados de tensión e irrealidad que conlleva), en El Mundo Librela vida de un deportista era intrínseca a la sociedad a la cual pertenecía.

En las sociedades occidentales, la estructuración del deporte era -y sigue siendo- menos controlada por el Estado. Se busca la amortización de los capitales invertidos en el deporte por los clubes y por lo tanto la incorporación de nuevos profesionales al deporte ha de venir precedida por unos resultados demostrables y compensatorios.
En nuestro país, alejado durante muchos años de esta disciplina, la situación es ciertamente distinta:

El profesional (psicólogo) ya establecido no encuentra una compensación económica ciertamente beneficiosa en esta disciplina.

Jóvenes sicólogos, faltos de experiencia y deseosos de abrirse camino dentro de un mercado laboral difícil, se adentran dentro de una disciplina poco explorada en la cual piensan tomar una ventaja sobre sus colegas novatos de otras ramas. Normalmente basan su actuación en experiencias de ensayo-error debido a su escaso currículo profesional.

Una disciplina nueva es recibida con escepticismo y altas expectativas de productividad. Los deportistas y entrenadores, llegado el momento, ven que o bien los resultados no son los esperados o, por contra, les invade la sensación de objetos de un experimento pudiendo surgir entonces un sentimiento de invasión de competencias por parte del entrenador.

Los profesionales del deporte evalúan el tiempo y medios empleados y valoran la actuación del psicólogo.


Evidentemente hemos descrito una cadena de sucesos que, si bien puede no ser correcta en algunos casos, pensamos que sí lo es en un elevado porcentaje. Todo lo anterior genera un cierto escepticismo en un gran número de deportistas. Si a todo esto unimos la falta de una cultura psico-deportiva desde las categorías inferiores del deporte y las actuaciones de entrenadores neo-eruditos del mundo del fútbol mezcladas con desinformación publicada en la prensa del metro obtendremos la paella en la que se encuentra en estos momentos la psicología deportiva en nuestro país. Excepciones, las hay.

Pero no nos desanimemos porque, a medida que ha ido transcurriendo el tiempo, el plano teórico de las definiciones se ha acercado poco a poco al plano de lo concreto y se está haciendo un hueco dentro de la teoría del deporte interrelacionándose, sin solaparse, con las demás disciplinas existentes en las otras ciencias del deporte.

En lo referente a la conexión existente entre lo que los psicólogos investigaban y lo que el deportista reclamaba nos encontramos todavía en una fase de acercamiento mutuo. Quizás por eso, la apuesta más conveniente sea la utilización de la psicología en la relación entrenador vs. deportista que en la actuación exclusiva del psicólogo sobre el jugador.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | Psicología
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