Viernes, 27 de octubre de 2006

A la hora de hablar sobre la velocidad resulta conveniente llevarla al plano práctico y relacionarla con la distancia a recorrer y con el propio jugador. En función de la distancia a recorrer, si de lo que se trata es de medir la máxima velocidad de desplazamiento para esa distancia, entonces nos estaremos refiriendo al concepto de velocidad relativa. Digamos que es la velocidad media con la que se completa la distancia.

Pero si para recorrer esa distancia el jugador se emplea al máximo de sus posibilidades para recorrer esa distancia en el mínimo tiempo posible, estaremos hablando de velocidad absoluta.




Evolución de la velocidad
Durante el principio de la vida deportiva, la mejor de la velocidad viene dada por la suma de tres factores. El aumento de la fuerza, la mejora de las capacidades psicomotrices y el aumento de la calidad de las habilidades técnicas -mayor dominio del patín- como consecuencia de la evolución psicomotriz.
En esta primera etapa se pueden trabajar ejercicios de velocidad siempre que no sobrepasen los 7 u 8 segundos de duración y con unos tiempos de recuperación entre ellos muy amplios.

Los niveles de velocidad se incrementan -debido al aumento de la fuerza y de las dimensiones corporales- desde el momento en el que se alcanza la madurez sexual hasta los 20 ó 21 años. A partir de esta edad, pese a iniciar una lógica recesión debido a la disminución de la capacidad neuromuscular, la velocidad puede ser mantenida con trabajos específicos.


Velocidad de reacción
Tiene lugar durante el primer instante de la acción. Incluye el período latente -desde que se recibe la señal hasta que el impulso nervioso llega al músculo, y el período de reacción -que transcurre desde la inervación muscular hasta la manifestación externa del movimiento. Todo ello se traduce en el paso del estatismo (el individuo está parado) al movimiento.


Velocidad de desplazamiento
Cuando se rompe el estatismo, el individuo produce un movimiento acelerado hasta que estabiliza su velocidad. Para alcanzar la máxima velocidad es preciso que el jugador posea una gran coordinación de movimientos a nivel neuromuscular. También es preciso que exista un buen trabajo previo de la fuerza que permita lograr una gran velocidad de contracción la cual es fundamental para obtener una buena velocidad de desplazamiento.
En el caso de los deportes de equipo, las manifestaciones de la velocidad son más complejas que en un velocista. En éste sus acciones son cíclicas, se repiten a lo largo de todo el esfuerzo y son prácticamente iguales a lo largo de todo un ciclo.

Pero en el Hockey Sobre Patines, la puesta en escena de la velocidad es absolutamente diferente y mucho más compleja. En primer lugar el estímulo que produce la velocidad de reacción es variable. No es un pistoletazo de salida. Puede ser una situación concreta, el pitido del árbitro para iniciar un golpe franco directo, una pérdida de marca de un compañero, etc. Y todo esto tiene lugar antes de que el jugador opte por una respuesta que variará en función del estímulo inicial. Son acciones acíclicas.

Además de las anteriores también existen las acciones mixtas. Son acciones en las que se dan las dos manifestaciones anteriores de la velocidad de desplazamiento. Realizan una acción cíclica seguida de otra acción acíclica o viceversa. Pensemos por un momento en una situación que incluya: un desmarque, recepción, desplazamiento con bola, pase y vuelta a empezar. En toda esta cadena de sucesos se están produciendo tanto acciones cíclicas como acíclicas.


Sistemas de entrenamiento de la velocidad
Cuando realizamos trabajos encaminados a la mejora de la velocidad, resulta aconsejable que éste sea en patines. Por motivos biomecánicos, los diferentes estímulos y grupos musculares empleados en los entrenamientos de pretemporada en zapatillas, conducirán a los jugadores a un excesivo cansancio muscular.

Los ejercicios de velocidad deberán de realizarse a un 100% de la capacidad de cada jugador y respetando escrupulosamente el equilibrio entre trabajo y descanso. Las sesiones de mejora de la velocidad suelen caracterizarse por la presencia de ejercicios con un alto grado de motivación para el jugador, pudiendo llevarlo a una sobrecarga de trabajo.

Resulta muy conveniente tener presente que para poder trabajar adecuadamente la velocidad, es preciso haber completado previamente una época de entrenamiento genérico para luego iniciar los trabajos de velocidad que se prolongarán a lo largo de toda la temporada. No podemos llegar a trabajar la velocidad sin antes habernos adentrado tanto en la resistencia como en la fuerza y, además, primero tendremos que trabajar la máxima velocidad la resistencia a la velocidad.


Sistemas de entrenamiento de la velocidad
Velocidad de reacción: repeticiones múltiples con diferentes estímulos.

Capacidad de aceleración: sobrecargas, multisaltos, arrastres y empujes

Máxima velocidad: trabajo de la potencia y coordinación

Resistencia a la velocidad: son válidos los trabajos referenciados en el apartado de La Resistencia.




EL INCREMENTO PROGRESIVO DE LA CARGA

El camino que deberemos de seguir para incrementar la carga de los entrenamientos a medida que las necesidades previstas, de acuerdo con nuestra planificación, lo requieren son:

1º. aumento de la frecuencia de los entrenamientos
2º. aumento del volumen del trabajo
3º. aumento de la densidad del estímulo
4º. aumento de la intensidad del estímulo

Comentarios