Viernes, 28 de abril de 2006

Cuanto mejor se trabaje en los entrenamientos y mayor sea su calidad, mayores serán las probabilidades de éxito.

El objetivo del entrenamiento deportivo es la mejora del individuo en todos los aspectos del juego. Es decir, en aras de alcanzar grandes cotas en las habilidades técnicas no debemos descuidar la formación física o, por obtener un gran desarrollo en las habilidades técnicas no se debe pasar por alto la formación educacional del niño. Sólo un meticuloso y racional trabajo físico, técnico, táctico y psicológico nos llevará a una correcta preparación global.

Como ya hemos comentado dentro del capítulo El proceso del aprendizaje, una práctica muy extendida es la de aplicar sesiones de entrenamiento de adultos a grupos de trabajo de niños. Como su propio nombre indica las sesiones de adultos son eso, de adultos y por lo tanto sus objetivos resultan fuera de contexto.

Pongamos un caso sencillo de una sesión con el objetivo de la mejora del tiro. En el adulto, como quiera que la técnica sobre la que se apoya el chut ya está asimilada desde hace tiempo, el trabajo se encamina hacia las capacidades físicas y técnicas muy específicas que intervienen en él (potencia, fuerza explosiva, velocidad gestual, etc.). Por el contrario, el niño se encuentra inmerso dentro del proceso de adquisición de habilidades y el trabajo que debe realizar irá encaminado al aprendizaje y asimilación del gesto técnico. La potencia en el disparo se conseguirá más adelante basándola en una correcta ejecución.

Resulta evidente que en el aprendizaje del Hockey Sobre Patines, al igual que ocurre en otros deportes, el jugador ha de ir quemando etapas evolutivas con un orden específico. De no ser así únicamente destacarían jugadores que sobresaliendo en su etapa inicial sobre la base de unas condiciones físicas innatas, poco a poco se ven sobrepasados a medida que van creciendo y las capacidades físicas de los demás se igualan.

El mejor método de entrenamiento del mundo (si existiera), se iría de cabeza al cubo de la basura si los jugadores careciesen de una actitud positiva hacia el entrenamiento.

Algunos jugadores jamás han estado involucrados en un método de entrenamiento reglado por lo que no saben lo que esperamos de ellos. De la misma forma, hay entrenadores que jamás han planificado sus temporadas con unos objetivos claros, lo que les lleva a encontrarse inmersos en un mar de indecisiones.

Todos tenemos, en mayor o menor grado, la idea de que el deporte implica entrenamiento y el entrenamiento es sacrificio y que esto es sinónimo de aburrimiento. De la misma forma, el entrenamiento, al ser una actividad organizada extrínsecamente, no tiene componentes participativos en su elaboración ni divertidos en su desarrollo. Verbos como explotar y adiestrar, que descalifican la actividad deportiva, son asumidos por una sociedad manipuladora y estereotipada.

Qué duda cabe que la mayoría de los niños que se acercan a la práctica deportiva lo hacen conducidos por sus padres, pero por norma general, pronto empiezan a descubrir un mundo de percepciones sensoriales en el que pueden dar rienda suelta a sus necesidades de movilidad. A los niños les gusta mejorar y pronto establecen relaciones de amistad - competencia. Mientras sepamos alimentar la inquietud y curiosidad del niño haremos aflorar el placer por la actividad e incrementaremos su rendimiento.

Una sucesión de dificultades y superaciones prolongará la vida deportiva del joven. Nuestra habilidad se manifestará consiguiendo múltiples éxitos individuales mediante la superación propia.

Entrenamientos variados y amenos
Utilización de refuerzos positivos constantes
Ajustar los contenidos a las capacidades, no viceversa
Diversificar los entrenamientos para que tanto los jugadores más evolucionados como los menos tengan un trabajo consecuente con sus habilidades
Procurar que el niño vea la utilidad del trabajo a realizar


Las dificultades han de poder ser superadas por los niños en poco tiempo. De no ser así, sería conveniente revisar tanto nuestro método como su aplicación. Algo falla.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 10:17  | El M?todo
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Viernes, 14 de abril de 2006

La competición es una buena forma, si no la mejor, de medir los progresos de nuestros jugadores. De hecho la propia participación es la razón de ser de la mayoría de las prácticas deportivas. Otra cosa es el tipo de competición que más convenga a nuestros jugadores. No toda competición garantiza un aprovechamiento de los beneficios que pueda tener. Puede tratarse de un recurso o de una dificultad. Será un recurso si nuestros jugadores son capaces de afrontar la competición y aplicar en ella todas las habilidades adquiridas. De lo contrario se convertirá en una dificultad que puede incluso alejar al joven de la práctica deportiva.

Claude Bayer en su libro Enseñanza de los juegos deportivos colectivos (Hispano Europea 1986) cita un sondeo realizado en Francia entre jóvenes de 14 a 24 años, a petición del Secretario de Estado de la Juventud, en el que a la pregunta "¿qué es lo que buscáis en el deporte?", sólo un 4% contestó "atracción de la competición, ganar partidos”. Por el contrario un 24% se decantó por "distracción" y un 32% "sentirse y mantenerse en forma". El resto de las opciones elegidas nada tenían que ver con el hecho de la competición.

Aunque no tenemos información sobre una encuesta similar realizada en España todo hace pensar que las respuestas en nuestro país, o en cualquier otro de nuestro entorno, no deberían de ser muy diferentes.
Entonces ¿cómo debe ser una competición para que pueda ser considerada como una experiencia positiva para el jugador?

Que sean lo suficientemente largas para que puedan producirse el mayor número de situaciones dentro del juego (alternancia en el marcador, remontadas, rivales más y menos fuertes).
Que no tengan un exceso de encuentros que no permitan un adecuado ritmo de entrenamientos. De ser así dificultarían la adquisición y el desarrollo de las habilidades de los jugadores.
Que su localización en el tiempo sea la más adecuada. Es necesario que los jugadores dispongan de tiempo para su preparación antes del comienzo de la competición.
Que ofrezcan objetivos alcanzables y que requieran un esfuerzo dentro de las posibilidades de los jugadores. Deben de ofrecer la mayor igualdad posible.


 


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | El aprendizaje
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Viernes, 07 de abril de 2006

De repente, cuando pensamos que tenemos un buen método de trabajo, un número adecuado de participantes en las actividades y hemos conseguido lo que creemos que es un buen ambiente de trabajo, comienzan a producirse abandonos. ¿Qué es lo que falla? La razón es que aparecen entonces algunas de las situaciones en las que el niño rechaza la práctica deportiva sin apenas darnos cuenta. Dentro de lo que para nosotros es una situación ideal, surge inconstancia propia de la curiosidad infantil en estas edades.

El niño experimenta, evalúa y decide. Múltiples factores entran en juego: el conflicto de intereses, el carácter excesivamente serio de las sesiones de trabajo, la sensación de no poder superarse, no soportar la presión de un trabajo marcado por compromisos competitivos que el niño evita las relaciones conflictivas con el entrenador o compañeros.

Detrás de cada uno de estos factores se encuentra el rechazo. Si somos un poco perspicaces, además de poner en práctica nuestro método de trabajo, estudiaremos con cuidado la predisposición de cada niño a aceptar o rehusar las situaciones generadas dentro de la práctica deportiva empleando un cuidado exquisito para que no se produzca una selección espontánea de los más capaces.

Una completa ficha personal de cada miembro del grupo en la que anotaremos -además de sus progresos técnicos- cuestiones de índole personal y actitudes, nos ayudará en nuestro seguimiento individualizado de la progresión del niño. El objetivo es claro: mantener un grupo en el que todos sus miembros se encuentren satisfechos con la actividad que practican. En conciencia, nos deben de pesar más los abandonos que pudieran producirse que los éxitos que algún miembro del grupo pudiera alcanzar de forma individual.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | El aprendizaje
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