Viernes, 17 de marzo de 2006

El entrenamiento con niños, a diferencia del que se realiza con los adultos, no debe de caracterizarse por una sucesión alternada de cargas de diferente intensidad sino por el trabajo sobre el conjunto de los gestos deportivos. El concepto de incremento del rendimiento debido al aumento del volumen global del entrenamiento no es aplicable. Se ha de buscar el aumento de las cargas mediante el incremento de cualitativo de las mismas. Si los gestos objeto de los entrenamientos guardan una relación de proporcionalidad con las capacidades de cada niño y además son propuestos de forma y manera que capten su atención, les resulten amenos y les produzcan sensaciones placenteras, estaremos en el camino correcto para la consecución de nuestros objetivos.

Los métodos utilizados tradicionalmente para la enseñanza y práctica del deporte en las escuelas se han basado en la adquisición de las habilidades mediante la demostración y la repetición que nos conducen a métodos pobres y escasos de motivación, más parecidos a los entrenamientos de adultos (estructura muy jerarquizada, modelo rígido entrenamiento-competición, etc.), alejados de los intereses del niño. Este tipo de método pasa por alto el adecuado desarrollo psicomotriz del niño encaminándolo hacia una especialización temprana con los riesgos que conlleva.

Por ignorancia o por interés estamos introduciendo al niño en el deporte competitivo en lugar de hacerlo en el deporte educativo. No nos olvidemos que por encima de titulaciones, en estas edades, ante todo somos educadores. No caigamos en la idea de que el deporte, por el mero hecho de serlo, es siempre beneficioso. Pensemos, como ya hemos mencionado, en la especialización precoz y la adquisición de conductas automáticas en edades tempranas. Más adelante el niño podrá encontrarse con dificultades tanto para la adquisición de movimientos nuevos como para la eliminación de conductas no deseadas.

Es la época de la coordinación y adaptación al espacio y al tiempo de las acciones motrices. El aprendizaje también se ve facilitado por la resistencia a la fatiga, el gusto por la realización de actividades vigorosas y una creciente capacidad de atención. Los ejercicios más apropiados para esta etapa serán aquellos que vayan encaminados a potenciar el desarrollo psicomotor del niño sobre los patines.

Todos estos condicionantes nos obligarán a estructurado nos obliga a desarrollar un sistema de entrenamiento caracterizado por un aumento progresivo y racional del tiempo y del volumen de trabajo.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:29  | El aprendizaje
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