Viernes, 27 de enero de 2006

Todo aprendizaje se basa en tres apartados básicos:

Adquisición de nuevas habilidades
Perfeccionamiento
Eliminación de conductas no deseadas



Cuando comenzamos a trabajar en las categorías inferiores, el aprendizaje requiere la mayor parte del tiempo. A medida que el joven adquiere nuevas habilidades, el perfeccionamiento y la eliminación de conductas no deseadas toma mayor peso.

En edades tempranas, (aunque como veremos más adelante no siempre), el aprendizaje deberá basarse en la ejecución de la habilidad, en su calidad. (p.ej.: correcto cruce de piernas en las curvas) mientras que más adelante, el interés se enfocará hacia la decisión (p.ej.: selección del tiro a puerta).

Podríamos decir que el aprendizaje de la ejecución se sitúa dentro del proceso de adquisición de habilidades técnicas, mientras que el de la decisión entra dentro del campo táctico (bien sea éste individual o colectivo).

Una preparación multifacética nos proporcionará mejores resultados que una especialización. Con aquella, el jugador dominará una mayor cantidad de movimientos, a la vez de que dispone de un mayor dominio de sus conductas motrices y, consecuentemente, está en disposición de asimilar las técnicas y los métodos de entrenamiento más complejos partiendo del principio que los aprendizajes nacen sobre la base de otros ya aprendidos.

Para poder elaborar un plan de entrenamiento concreto con el fin de corregir acción determinada de un jugador debemos, antes de nada, establecer el campo en donde se genera el problema. Veamos dos casos:

1º Todos nos hemos encontrado con un jugador que posee un gran tiro a puerta y lo realiza de forma exquisita durante los entrenamientos, pero a la hora de utilizar el tiro en un partido, se inhibe.

2º En la banda opuesta nos encontramos el caso de un jugador, poseedor de un potente chut, que no consigue una eficacia media en los disparos a puerta y el entrenador lo achaca a su mala selección de tiro.
En el primer supuesto, el problema se engloba claramente dentro del campo de la decisión. Damos por sentado que la realización del tiro es técnicamente correcta y no presenta problemas de ejecución.


En el segundo caso, nos encontramos con un jugador que posee un tiro excepcionalmente potente y, a veces, el entrenador se conforma con esto. Aquí el problema no surge en el momento de la decisión (su selección es buena) pero las carencias técnicas impiden que la ejecución sea la correcta elevando el porcentaje de errores más allá de la media.

A lo largo de un partido, la elección de la decisión sólo puede ser tomada por el jugador y en la mayoría de los casos dispone de muy poco tiempo para adoptar la correcta. Es por esto por lo que deben de ser entrenadas de forma muy específica, puesto que la elección incorrecta o el desfase en el tiempo de la misma (precipitación o tardanza), suele llevar a un déficit táctico del equipo. De aquí que la táctica de conjunto se encuentre sólidamente relacionada con la individual.

La decisión, más bien su libertad de elección, dependerá de la flexibilidad o rigidez de la táctica de conjunto. Una excesiva flexibilidad que deje en manos de cada jugador la interpretación de la situación hará a nuestro equipo imprevisible para el contrario, pero también para el resto de compañeros.

Por el contrario, una gran rigidez táctica nos hará más previsibles a los ojos del adversario pero generará más seguridad en los compañeros.

Debemos tener en cuenta que para que la adquisición y consolidación de nuevas habilidades se produzca de un modo metódico, siempre han de estar basadas en circunstancias similares en cuanto su ejecución y decisión. Es decir: hasta la asimilación de la nueva habilidad, ante un mismo estímulo externo deberemos de adoptar una misma solución. Cuando la habilidad esté consolidada, podremos comenzar a emplearla en otras situaciones concretas.

Pongamos el caso de un jugador al que estamos enseñando un determinado tipo de regate en un 1x1 con conos. Cuando el jugador domine tanto la ejecución como seleccione adecuadamente la decisión, podremos introducir la figura del adversario.

Para la eliminación de conductas no deseadas, debemos de debilitar los vínculos existentes entre la misma y los resultados que obtenga de su aplicación ofreciéndole una alternativa gratificante.


Publicado por Marisa_Bidilla @ 13:48  | El aprendizaje
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Viernes, 20 de enero de 2006
En la mayoría de los deportes los entrenadores no precisan de demasiado tiempo para explicar principios que en nuestro deporte son básicos como el desplazamiento. Un jugador de fútbol, por ejemplo, no necesita que le enseñen a caminar o correr. En el Hockey Sobre Patines la cosa cambia. Se precisa un profundo entrenamiento para conseguir que los practicantes logren desplazarse en patines de una forma tan natural como el futbolista que corre tras el balón. El entrenador, además de otras habilidades y no sólo en el caso de los principiantes, ha de trabajar duramente el arte del patinaje. No debemos de olvidar que se trata de un deporte muy técnico y será la técnica de nuestros jugadores lo que marcará la diferencia con otros grupos de trabajo.

Mientras que en otros deportes se trabaja con uno o dos parámetros, en el Hockey Sobre Patines trabajaremos con tres: patines, stick y bola.

La habilidad para desplazarnos por un medio no natural, como son los patines, marcará en un futuro la diferencia entre un buen y un gran jugador. Los patines son la parte más cara del equipamiento, pero también la más determinante a la hora de desarrollar el fundamento más determinante del juego: el patinaje. No se trata de comprar a un niño unos patines del último modelo de gama alta, pero sí de ajustar nuestro presupuesto a la mejor calidad posible. Un material de calidad mediocre puede terminar por producir ampollas, pequeñas heridas y terminar rompiéndose cada dos por tres -lo que nos llevará a afrontar un gasto mayor- aparte de ralentizar el progreso del jugador al no transmitir correctamente las sensaciones propias del deslizamiento, frenada, arrancada y giros.

Cuando comienza el aprendizaje del desplazamiento, lo normal es que el alumno fije su atención en la forma de no caer al suelo. Si a la dificultad que representan los primeros pasos sobre unos patines unimos la de llevar un stick en la mano, corremos el riesgo de transformarlo en un arma potencialmente peligrosa. En cualquier giro mal dado, o cualquier intento de mantenimiento de equilibrio el stick puede agitarse por el aire como si fuese una aspa de molino y llevarse por delante cualquier cosa (incluido el propio alumno).

Por otro lado, no debe de importarnos dedicar un par de temporadas al aprendizaje del patín antes de comenzar a competir. El principiante debe de buscar la posición de desplazamiento sin distracciones que le puedan causar vicios. El uso que le puede dar al stick un patinador novato como bastón a la hora de frenar o girar, denota una inseguridad y nos advierte de que el primer paso del aprendizaje -el desplazamiento- no ha sido completado satisfactoriamente.

Un buen dominio del patín facilitará la adquisición del resto de fundamentos. El niño que es capaz de desplazarse con movimientos armoniosos y gráciles, presentará menos dificultades a la hora de enfrentarse al aprendizaje de la conducción de la bola.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:40  | El aprendizaje
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Viernes, 13 de enero de 2006
Ni un botiquín de emergencia es una UCI móvil ni tiene que parecerse a la trastienda de una botica. Cuidaremos de que contenga lo necesario para actuar ante las lesiones más frecuentes. En nuestro botiquín básico, el cual nos acompañará tanto durante los entrenamientos como en los partidos que disputemos, siempre deberemos de disponer de:

Tiritas (tapar heridas pequeñas)
Gasas (limpiar heridas y hacer apósitos)
Agua oxigenada (limpiar y desinfectar heridas)
Alcohol (friegas en calambres)
Algodón (taponar hemorragias en la nariz o hacer mordedores en la pérdida de dientes)
Venda elástica
Venda no elástica
Bolsas de hielo
Mercromina o yodo (abrasiones y heridas)
Esparadrapo
Tijeras
Spray anti-inflamatorio / analgésico (lesiones que no deban de ser frotadas)
Pomada anti-inflamatoria / analgésica (si la lesión permite frotamiento)
Dirección y teléfono del centro de asistencia para una posible evacuación
Teléfono del servicio de ambulancias
Fichero con datos médicos relevantes de cada jugador



Deberemos de estar preparados para intervenir en la mayoría de las lesiones menores que se puedan producir. Dado que no somos profesionales de la medicina, nuestro cometido simplemente tratará de una primera intervención de urgencia y el traslado inmediato a un centro médico para que el lesionado pueda ser atendido por personal cualificado. Si evacuamos al jugador a un centro médico, no olvidaremos echar mano de su ficha médica. Cualquier otro tipo de papeleo -como presentar la licencia del afectado en
el centro médico- puede ser solucionado más tarde.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:48  | Primeros Auxilios
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Viernes, 06 de enero de 2006
TENDINITIS Y DESGARROS
Si los ligamentos unen los huesos entre sí, los tendones unen el músculo al hueso. Su inflamación se denomina tendinitis y su rotura desgarro. Como en la mayoría de las lesiones que nos ocupan, la principal causa de riesgo se encuentra en el calentamiento insuficiente.
Un dolor en consonancia con la gravedad de la lesión -más agudo en la rotura- y una inflamación de la zona son las características significativas que nos indican el tipo y grado de lesión. No es muy corriente -excepto que exista una rotura de algún vaso sanguíneo- la aparición de hematomas. La funcionalidad del tendón afectado quedará mermada en caso de una tendinitis o anulada en caso de una rotura.

Una vez producida la lesión aplicaremos frío sobre la zona y cuando el dolor disminuya, calor. Los analgésicos y anti-inflamatorios serán prescritos por el médico. Algunos deportistas con experiencia en lesiones tienden a automedicarse cuando sufren lo que ellos creen una tendinitis. Este comportamiento elude la visita al médico y como resultado podemos encontramos con una lesión persistente. Sólo el médico es capaz de diagnosticar exactamente el grado de importancia de la lesión, pudiéndonos encontrar ante un desgarro o lo que es más grave con una rotura de la vaina que cubre al tendón (tendovaginitis).
En estos dos últimos casos nos enfrentamos a lesiones graves que requieren una rápida evacuación.


LUXACIONES
Una luxación -o dislocación- es la salida de su asiento de un hueso o articulación, es decir se desplaza de su posición normal. Es una lesión más obvia que la fractura. Se caracterizan por fuertes dolores e inflamación de la zona. El movimiento articular se ve limitado e incluso imposibilitado y se producen desgarros en los ligamentos que unen los huesos. En los casos más graves se puede observar una posición antinatural de la articulación. El mayor número de luxaciones en el Hockey Sobre Patines se produce por malas caídas y golpes contra las vallas de las pistas. Más infrecuente es encontrarse con esta lesión debida a un mal gesto.

A la hora de enfrentarnos una luxación nuestro campo de acción se ve muy limitado. Es muy poco lo que podemos hacer: aplicar frío, inmovilizar sin comprimir en la postura que haya quedado y evacuar con la mayor celeridad posible. El intento de recolocación y la palpación de la zona entran dentro de las conductas a evitar. Debido a la gravedad de esta lesión, el empleo de sprays o pomadas son poco menos que inútiles. Si la luxación se produce en las muñecas o rodillas, es conveniente mantenerlas elevadas.

La situación de mayor gravedad con la que nos podemos encontrar es cuando las zonas afectadas son la columna o el cuello. En este caso dejaremos al lesionado en el lugar en el que está evitando cualquier movimiento, lo abrigaremos y llamaremos a una ambulancia.

La recuperación del individuo requiere grandes dosis de paciencia. Al igual que con los esguinces -y casi con cualquier tipo de lesión- las articulaciones afectadas son susceptibles de recaer fácilmente si la rehabilitación no es la adecuada.


DESGARROS MUSCULARES
En el desgarro muscular o rotura de fibras (más comúnmente conocido como tirón), la gravedad de la lesión reside en el área afectada. Esta puede ir desde un pequeño desgarro sin otra sintomatología, hasta la aparición de un hematoma en los casos más graves. Cuando un jugador sufre una rotura, siente un dolor repentino e intenso como si recibiese una puñalada. Una contracción o estiramiento súbitos del músculo, el sometimiento de un músculo fatigado a una carga excesiva o un simple golpe, pueden causar un desgarro muscular.

Existen otras causas, menos evidentes, que también pueden originar esta lesión. La falta de hidratación hace que los músculos pierdan elasticidad y por lo tanto aumente el riesgo de lesión. Nos podemos encontrar con el mismo resultado al principio de la temporada, cuando las agujetas hacen su aparición y un mal calentamiento no consigue diluir los cristales de ácido láctico que las causan. Un movimiento que en condiciones normales no supondría ningún problema puede hacer que estos diminutos cristales corten pequeños haces de fibras.

Cuando nos encontremos con un desgarro, lo primero que debemos de hacer es aplicar hielo en la zona afectada. La aplicación del hielo no será inferior a los 10 ó 15 minutos. Seguidamente aplicaremos un vendaje compresivo con venda elástica. Pasados otros 15 minutos procederemos a retirar el vendaje y durante 5 minutos dejaremos descansar la zona para volver a poner de nuevo el vendaje. Hecho esto sólo queda guardar una semana de reposo -en los casos leves- antes de reanudar los entrenamientos.

Si después de nuestra primera intervención no consiguiésemos reducir el dolor y tampoco recuperamos parte de la funcionalidad del miembro afectado, podríamos empezar a pensar en una mayor gravedad de la lesión. En este caso la norma de actuación es la ya conocida de inmovilización y traslado al centro médico.

Dos son los momentos cruciales en los que aumentan las posibilidades de que se produzca un desgarro: principio y parte final de los entrenamientos. En el principio porque un mal calentamiento nos pasa factura y al final porque el músculo está cansado y la deshidratación no ayuda a su elasticidad, más bien todo lo contrario. Un buen calentamiento y una adecuada ingesta de líquidos antes y durante los entrenamientos y partidos es la mejor receta para regatear estas lesiones.


FRACTURAS ÓSEAS
Cuando pensamos en una fractura, casi sin darnos cuenta, pensamos en un hueso partido por un golpe. La realidad es un poco distinta. Aunque normalmente para que un hueso se rompa se requiere una fuerza considerable, también puede producirse una fractura tanto por fatiga como por una sobrecarga.

No se trata de una lesión frecuente en nuestro deporte. Tampoco es peligrosa. La vida del afectado sólo puede correr peligro si la fractura va acompañada de hemorragia arterial o si compromete al sistema nervioso como puede suceder en las fracturas de la columna vertebral. De cualquier manera, aunque no está de más tenerlo en cuenta, no es probable que esto ocurra en la práctica de nuestro deporte.

A pesar de las protecciones utilizadas en el Hockey Sobre Patines, la mayoría de los casos se localizan en los miembros superiores y más concretamente en las manos. Un golpe con el stick de un rival o un bolazo pueden originar -y de hecho son los dos factores más presentes en las causas- una fractura.

Especial atención requiere los niños que comienzan. Un incorrecto agarre del stick eleva sustancialmente las probabilidades de que se produzca una lesión en las muñecas o dedos.

Cuando sospechemos que pudiera existir una fractura lo más aconsejable es actuar como si tuviésemos la certeza de que dicha fractura existe. Al igual que ocurre en las luxaciones, es muy poco lo que podemos hacer una vez que se produce una fractura. Inmovilizaremos la parte afectada de la mejor forma posible y evacuaremos al accidentado con la mayor celeridad a un centro médico de urgencias.

Como acciones a evitar destacaremos el uso del frío, que no debe de aplicarse en las fracturas y la recolocación del hueso fracturado. Esta última es labor del médico ya que los fragmentos óseos podrían provocar desgarros.

Cuando la deformación es evidente, sin saber muy bien el motivo, existe una tendencia a intentar reducirla aplicando una presión sobre la zona. Esta forma de proceder es absolutamente desaconsejable. No debemos de aplicar ningún tipo de vendaje.

Los sprays, geles y pomadas son prácticamente inútiles en esta situación y su aplicación requeriría un contacto con la zona que no es en absoluto conveniente.

Es una lesión muy complicada para nuestra capacidad operativa y la mejor ayuda que podremos prestar al lesionado consistirá en transmitirle seguridad. Hacerle ver que estamos controlando la situación le proporcionará la mejor ayuda de que disponemos para estos casos: la tranquilidad.

Si la fractura del hueso termina perforando la piel nos encontramos ante una fractura abierta, lo cual es extremadamente raro en el Hockey Sobre Patines. El mayor peligro de este tipo de fracturas reside en la hemorragia y la posibilidad de infección. Para cortar la pérdida de sangre, haremos uso de un apósito sin presionar sobre la herida e intentaremos mantenerla en una posición elevada por encima de la altura del corazón. El uso de desinfectantes está contraindicado en una primera intervención porque dañar el hueso.

Una pequeña ventaja que nos ofrece nuestro deporte en estos casos es que siempre tenemos a mano los útiles necesarios para realizar un entablillado: los sticks. Si fuese necesario no dudaremos en romperlos con el fin de que se ajusten en tamaño al miembro afectado. Siempre vale más la salud de un compañero que un miserable palo.

Las fracturas por sobreentrenamiento son más difíciles de detectar. Se trata de pequeñas fracturas imperceptibles a simple vista acompañadas de un intenso dolor. Una consulta médica descartará una temida fractura o evitará que, pasados unos días, el hueso se fracture completamente.


TRAUMATISMOS CRANEOENCEFÁLICOS
La importancia de saber actuar ante esta lesión viene dada porque es, sin duda, la más grave con la que nos podemos encontrar.

Cuando la cabeza recibe un golpe de cierta consideración puede suceder que el cerebro golpee las paredes del cráneo. En la mayoría de los casos, la gravedad de la conmoción sufrida guarda una relación proporcional con la fuerza del impacto. Las consecuencias irán desde una breve pérdida del conocimiento hasta la amnesia; de un ligero aturdimiento hasta problemas de visión. Una práctica poco aconsejable es la de minimizar la importancia del golpe únicamente porque el lesionado parece recuperado. No es extraña la aparición de lesiones incluso días más tarde.

La primera intervención ante un caso de T.C.E. (traumatismo craneoencefálico) consistirá en evitar cualquier movimiento del cuello. Si no disponemos de un collarín el botiquín, fabricar unas almohadas -las cuales colocaremos a los lados de la cabeza- con unas toallas, será útil.
El reflejo pupilar nos dará información sobre la lesión. Cuando separamos intempestivamente los párpados podemos observar la reacción de las pupilas. Si no observamos contracción de una o de ninguna hemos de sospechar de daño neurológico grave. En cualquier caso corresponde a los médicos evaluar el alcance de la lesión y con ese fin procederemos a una rápida evacuación.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:01  | Primeros Auxilios
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