Viernes, 30 de diciembre de 2005
LIPOTIMIAS O DESMAYOS
Una lipotimia se produce cuando la sangre que llega al cerebro no lo hace en cantidad suficiente y provoca entonces una pérdida de conocimiento. La mayoría de las veces esto es debido a un descenso de la tensión arterial. Este descenso de tensión hace que el individuo, antes de desmayarse, sea objeto de un malestar general, zumbidos en los oídos, visión borrosa, palidez, sudores fríos y náuseas o vómitos.

La actuación ante estos casos es extremadamente simple y efectiva. En un primer lugar acostaremos al afectado y mantendremos sus extremidades inferiores elevadas con el fin de favorecer el riego sanguíneo cerebral; le aflojaremos las partes de la equipación que pudieran oprimirle: rodilleras, guantes, patines, etc.; si se encuentra inconsciente no le daremos de beber; por último, si no se recupera, procederemos a realizar su evacuación de forma urgente.


CONTUSIONES
Son el pan nuestro de cada día. Un bolazo, un golpe con un stick o con cualquier otro elemento de la pista puede producir una contusión.

Técnicamente se trata de un aplastamiento superficial de las fibras musculares. No debemos de confundirlo con un hematoma. Este último presenta una coloración característica y puede acompañar a otro tipo de lesión.

Una contusión no está siempre acompañada de un hematoma, pero lo que sí le caracteriza inequívocamente es la recepción de un golpe previo y una cierta tensión del músculo.

La forma más conveniente de actuación es la aplicación de frío en la zona y el mantenimiento de un vendaje compresivo no continuado. Lo mantendremos durante unos 20 minutos con un descanso de 5 minutos y a continuación lo volveremos a colocar.

En el caso de que no haya una lesión cutánea podremos utilizar una pomada anti-inflamatoria pero sin masajes o frotamientos más allá de los necesarios para la absorción del medicamento.


HERIDAS
En el Hockey Sobre Patines nos encontramos con dos causas principales de heridas: golpes y abrasiones. Su gravedad varía en función de la causa y de la zona en donde se produjo la herida. Desde un bolazo en la ceja que requiera puntos de sutura hasta una simple abrasión en el brazo existen multitud de posibilidades. Como es lógico, no entra dentro de nuestras atribuciones tratar según qué casos. Lo que sí existen son una premisa a la cual plegarse: la higiene.

En todos los casos deberemos de limpiara la zona afectada con una gasa empapada en agua oxigenada o en su defecto con agua y jabón. Una vez limpia la herida y cortada la hemorragia, si la hubiere, con el fin de evitar infecciones haremos uso de un antiséptico como la mercromina o yodo.

Para cortar la hemorragia emplearemos compresas con agua oxigenada y vendas.

Si la herida presentase una hemorragia importante o procederemos a evacuar al lesionado a un centro de urgencias manteniendo la zona afectada en alto.

HERIDAS EN LA CARA
El rostro es la zona más vulnerable a la hora de recibir un golpe y de nada nos sirve la utilización de un casco si éste no lleva máscara protectora. De hecho los golpes en la cabeza que se producen en el Hockey Sobre Patines son menos frecuentes y por lo general menos graves que las lesiones en la cara. La falta de la citada máscara hace que la probabilidad de que después de recibir un golpe en el rostro nos encontremos con una lesión complicada sea bastante mayor que cuando una bola impacta en una cabeza desprotegida.
Después de un impacto directo en el ojo y cuando el lesionado presenta problemas de visión o dolor ocular deberemos de tapar ambos ojos para evitar su movimiento y procederemos a la evacuación.

Si se trata de un golpe en la nariz con presencia de hemorragia, taparemos los orificios nasales con algodón empapado en agua oxigenada e inclinaremos la cabeza hacia atrás.

En el caso de que notásemos una deformación de la nariz, no intentaremos corregir la desviación, simplemente aplicaremos frío y procederemos con la evacuación del herido.


DENTADURA
Si después de un golpe en la boca notamos que una pieza se mueve, aunque sea imperceptiblemente, lo mejor es acudir al odontólogo. No tenemos nada más que hacer en este caso. Distinto es cuando se desprende una pieza. En este caso prepararemos una gasa empapada en agua oxigenada que le sirva de mordedor al herido. Recogeremos la pieza perdida con el fin de que se intente un reimplante y, como siempre, emprenderemos una rápida evacuación del individuo.


CONTRACTURAS
Es la lesión menos grave con la que nos podemos encontrar. Se trata de una contracción involuntaria, permanente y dolorosa de un músculo. La identificaremos porque produce un dolor constante pero no agudo. Al tacto, notaremos que el músculo se encuentra endurecido.

El origen de esta lesión se encuentra en la realización de un ejercicio intenso con un tiempo de recuperación insuficiente. Esta falta de reposo es campo abonado para que una sobrecarga provoque la contractura.

Para recuperar la funcionalidad del músculo aplicaremos calor en la zona afectada, realizaremos estiramientos suaves sin rebotes y masajearemos la zona con una pomada analgésica.
El mayor número de estas lesiones tiene lugar cuando realizamos trabajos con pesas. La sensatez y la correcta planificación, cuando nos enfrentamos a este tipo de trabajos, serán nuestras mejores medidas preventivas.


ESGUINCES
En todas las articulaciones del cuerpo podemos nos encontramos con los ligamentos. Se trata de una especie de cordones fibrosos que unen a los huesos entre sí y las proveen de la estabilidad necesaria para su correcto funcionamiento.

El esguince de ligamentos -o torcedura- se produce cuando estos se fuerzan más allá de sus posibilidades, bien sea por un golpe o por una torsión excesiva. Esto ocasiona que la sangre y los fluidos se filtren a través de los vasos sanguíneos y produzcan una inflamación.

La sintomatología propia del esguince se caracteriza por un dolor intenso, incapacidad funcional de la articulación e inflamación. Cuando se produce esta lesión, aunque en un primer momento podríamos pensar en una luxación o fractura, es fácilmente identificable al no aparecer ninguna deformación. Los casos en los que aparece un hematoma, debido a la rotura de algún vaso sanguíneo, es más infrecuente.

También existe la posibilidad, y esto sí que es más frecuente, de que el afectado no sienta mucho dolor y continúe con sus actividades. Más tarde, pasadas unas horas cuando el dolor no disminuye o incluso aumenta, es cuando el individuo comienza a valorar el alcance de la lesión. Entonces se corre el riesgo de agravar las consecuencias y de que el tiempo de recuperación se alargue.

Los primeros auxilios que requiere un esguince consisten en la aplicación de frío, vendaje compresivo con venda elástica e inmovilización de la articulación.

El traslado a un centro médico ha de hacerse con la mayor celeridad posible incluso cuando el dolor no sea grande. De un mal tratamiento de esta lesión pueden derivarse futuros problemas de movilidad y un aumento de las posibilidades de recaída.

Una característica llamativa de los esguinces es que suelen producirse a pares. Si se produce un esquince en un tobillo hay muchas posibilidades de que, días más tarde, nos ocurra lo mismo con el otro. La razón la encontramos en la impaciencia. El regreso a los entrenamientos antes de que la recuperación sea total hace que el individuo, con el fin de evitar dolores en la articulación afectada, fuerce la opuesta produciéndose un nuevo esguince.

Un buen calentamiento y un vendaje compresivo que proteja las articulaciones que hayan sufrido recientemente un esguince, son los mejores medios que podemos poner de nuestra parte para evitar problemas con las articulaciones.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 23:43  | Primeros Auxilios
Comentarios (2)  | Enviar
Viernes, 23 de diciembre de 2005
EL SISTEMA MUSCULAR
El músculo es el responsable de los movimientos que pueda realizar un organismo. Básicamente el músculo es un haz de fibras cuya propiedad más destacada es la capacidad de contracción. La mayor parte de ellos forman estructuras independientes que cruzan una o más articulaciones y debido a esa capacidad de contracción son capaces de producir movimientos en ellas. Las fibras musculares están envueltas por unas vainas conjuntivas que se prolongan formando los tendones para unirse con el hueso.

Existen tres tipos de tejido muscular: liso, estriado y cardíaco.

El tejido muscular liso, de color blanquecino se encuentra en las paredes de los vasos sanguíneos y en las vísceras huecas. Con sus lentas contracciones, entre otras capacidades, varía el calibre de los vasos sanguíneos y hace descender a los alimentos por el tubo digestivo. La denominación de "liso" viene dada porque sus células no tienen estrías.

El tejido muscular cardíaco forma las paredes del corazón. Es un tipo de tejido realmente especial pues se trata de un músculo estriado de contracción involuntaria. Las células que lo conforman se pueden contraer sin ser estimuladas por el sistema nervioso central. Tanto el tejido muscular cardíaco como el liso no se encuentran bajo el control de la voluntad del individuo.

El tejido muscular estriado, de color rojo, es responsable de las contracciones voluntarias y se insertan en los huesos a través de los tendones. Sus fibras están formadas por estrías claras y oscuras.


ARTICULACIONES Y LIGAMENTOS

Las articulaciones son el conjunto de partes blandas y duras que conectan, de forma móvil o no, dos o más huesos. Dependiendo de la capacidad de movimiento, existen tres tipos de articulaciones:

Inmóviles (sinartrosis): impiden totalmente el movimiento y con el tiempo pueden llegar a osificarse. Es el caso de los huesos de la cabeza.

Movimiento limitado (anfiartrosis): están unidas entre sí por un cartílago fibroso. Aunque su movimiento es limitado, la suma de movimientos de varias de ellas puede dar lugar a desplazamientos importantes (columna vertebral).


Articulaciones móviles (hidartrosis): la parte más externa de ellas se extiende de un hueso a otro transformando en movimiento la contracción muscular.


Como hemos visto a contracción muscular y su transmisión a los huesos por medio de las articulaciones producen un movimiento, pero éste no será preciso y armónico sin la intervención de los ligamentos. Formados por tejido fibroso, se unen a los huesos de una forma tan tremendamente consistente resulta más fácil que se rompa el hueso o el propio ligamento que separarlos de su punto de unión. Al no poseer la capacidad de estirase hace que cuando son alargados por causa de una lesión o enfermedad, no recuperen su forma inicial.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 18:13  | Primeros Auxilios
Comentarios (3)  | Enviar
Viernes, 16 de diciembre de 2005
EL COMIENZO

En el entrenamiento con niños, se han de excluir las pretensiones, a menudo exageradas, de padres ambiciosos para poder darles la posibilidad de desarrollar plenamente sus capacidades mediante un entrenamiento adecuado. De la misma forma deberíamos de evitar las expectativas irreales por parte de los clubes sobre las facultades de aquellos.

Antes de comenzar a trabajar con niños deberíamos de meditar sobre las siguientes cuestiones (Martens, 1984):

¿No constituye el entrenamiento y el desarrollo del rendimiento una especie de satisfacción compensativa de los padres superando de esta forma los propios rendimientos inferiores?
¿No quedan los jóvenes atletas sobreatendidos por adultos no cualificados?
¿Existen realmente, en el entrenamiento con niños, alegría y distracción?


Nos encontramos en una época crucial. Los progresos son rápidos y las exigencias por parte de los padres y directivos no son difíciles de conseguir, pero nuestro objetivo ha de estar mucho más allá de lo que puedan alcanzar aquellos. La diferencia fundamental entre un entrenador y un aficionado, dejando a un lado la evidente preparación necesaria, es que aquel siempre debe de tener un ojo en el futuro y no dejarse llevar por éxitos puntuales que siempre son efímeros. La continuidad y perseverancia en el trabajo es el camino que nos llevará a alcanzar los éxitos deportivos duraderos.

En categorías inferiores es demasiado frecuente confundir el éxito con la victoria en una competición. Anteponer la victoria del conjunto al éxito individual conduce a la frustración del jugador que ve una y otra vez, desde el banquillo, disfrutar del juego a sus compañeros. No hay nada que objetar ante el natural deseo colectivo de victoria pero sí al modo en el que esta se consigue si para su consecución se conculcan o compromete el derecho del individuo al aprendizaje. Este derecho del individuo nunca puede estar supeditado ni al más legítimo de los derechos del colectivo. Mera cuestión ética.

Dejando a un lado los condicionantes económicos, el entrenamiento con niños requiere grandes dosis de desinterés y paciencia. Al comienzo de su evolución, el deportista precisa la mayor estabilidad social y emocional posible. El entrenador, como parte implicada en la formación personal del niño no ha de limitar su campo de acción al mundo deportivo. Con el objetivo de profundizar en la personalidad del niño y en el mundo que lo rodea, el entrenador acudirá al contacto con padres y profesores.

Más veces de las deseadas los niños son forzados por sus padres a actuar de formas determinadas cuando lo único que están haciendo es volcar sus frustraciones en ellos. Estas intromisiones -unas veces inintencionadas y otras no tanto- son origen de confusiones. En esta situación, los padres representan una fuente de estrés. Es natural que los padres quieran lo mejor para sus hijos -exactamente igual que el entrenador- pero cuando los convierten en una prolongación de sí mismos con un alto grado de identificación, nos encontraremos entrenando a una extensión de los padres en lugar de a un niño con la mente en otro sitio.

Cuando nos encontramos en una situación como la descrita, los padres se estarán evaluando por medio de los éxitos o fracasos del niño. Lo estarán comparando constantemente “contra”, en lugar de valorar la progresión propia y lo utilizan como un referente social ante los otros padres del grupo. Es una carga demasiado pesada para el niño. Cuando chuta a puerta, detiene un disparo, gana o juega un buen partido, no se está midiendo consigo mismo.

Quizás sea este uno de los problemas más importantes con los que nos podamos encontrar. Nuestras dotes de diplomacia y persuasión entran en juego fuera del vestuario. La solución pasa por contacto estrecho con los padres. Aquí tenemos unas sugerencias para la intervención en estos casos:

Una excesiva presión sobre el niño puede dificultar el desarrollo de su progresión
Los niños no son adultos en miniatura
Los entrenamientos y partidos bajo presión son propios de otras edades y resulta contraproducente adelantar esa presión en el tiempo
Todos los niños tienen un gran potencial, pero también poseen limitaciones. ¿Están los padres dispuestos admitirlas?



Todo niño necesita apoyos para desarrollarse adecuadamente, ya sea en el deporte, en la música, en el ajedrez o en cualquier otra actividad que se nos ocurra. Su personalidad está en período de formación y por lo tanto es especialmente influenciable. Responsabilidad nuestra y por supuesto de sus padres es brindarle los apoyos convenientes. Incluso si se decide por otra disciplina deportiva -lo que pudiese resultar decepcionante para su entrenador- ha de contar con sus consejos y apoyo.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 1:00  | El ni?o
Comentarios (0)  | Enviar
Viernes, 09 de diciembre de 2005
La conducta humana carece de definiciones absolutas. Las descripciones que subsiguen, por lo tanto, deben de entenderse como pautas, no como leyes inapelables. En una primera clasificación, nos referiremos una estructuración citada por R. Martens y colaboradores por considerarla lo suficientemente general y a la vez sistemática como para englobar a la mayoría de los estereotipos. Bajo los tres estilos de entrenador descritos por Martens, podemos especificar unos tipos de conducta más detallados: director, afable, conductor, poco formalista y metódico. Una mezcla de las mejores características de cada tipo nos ofrecerá un perfil de entrenador ideal.

El estilo autoritario
El entrenador toma las decisiones. La misión del jugador es la de cumplir, simplemente, las órdenes del entrenador. El supuesto que ampara este enfoque es que el entrenador posee los conocimientos y la experiencia necesarias y por lo tanto su cometido es decirle al jugador lo que debe hacer. El papel del jugador es escuchar, asimilar y cumplir.

El estilo sumiso
Dentro de este estilo el entrenador se abstiene, tanto como puede, de tomar decisiones. Su enfoque consiste en pasar el rato lo mejor posible. No da apenas instrucciones, ejerce escasa influencia en los jugadores y resuelve los problemas de disciplina sólo cuando es realmente necesario. Los entrenadores que adoptan este estilo, o bien carecen de competencia para proporcionar la instrucción y directrices o son demasiado holgazanes para satisfacer las demandas de sus responsabilidades de entrenamiento o, en último caso, están mal informados de lo que el entrenamiento representa.

El estilo cooperativo
Aunque los entrenadores que adoptan este estilo reconocen su responsabilidad para asumir el liderazgo y formación de los jugadores con el fin de cumplir los objetivos previamente fijados, reconocen también que los estos no pueden asumir responsabilidades sin haber tenido previamente la oportunidad de compartir la toma de decisiones.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 15:03  | El entrenador
Comentarios (0)  | Enviar
Viernes, 02 de diciembre de 2005
Al principio de cada temporada las previsiones deportivas que el entrenador tiene de cada uno de los miembros del equipo pueden convertirse en profecías autocumplidas. Este fenómeno puede llegar a ser muy peligroso cuando el entrenador, a principio de la temporada, infravalora las capacidades de un individuo. La frecuencia y la calidad de las instrucciones que recibe el jugador son menos eficaces mermando el derecho de igualdad en el aprendizaje. Los progresos tardan -o no aparecen- y el jugador pierde motivación y autoconfianza. Es entonces cuando comienza a mostrar sus posibles carencias de forma más acusada.

No transcurre mucho tiempo hasta que se cumplen las desacertadas expectativas del entrenador: el prejuicio de incompetencia original se cumple irremisiblemente.

Aunque todos los entrenadores crean expectativas sobre las capacidades de sus jugadores, no todos los son Pigmalión y son conscientes de las dificultades que pueden llegar a suponer este tipo de conducta. De hecho son más capaces de controlar su propia conducta instruccional con el fin de conseguir una mayor calidad de la enseñanza teniendo siempre presente el Principio de la Individualidad del Entrenamiento.

Una sucesión cronológica de hechos nos puede ayudar a comprender el proceso. Al principio de la temporada, el entrenador manifiesta las escasas expectativas de éxito -irreales-que prevé en un jugador. La atención y los estímulos que le proporciona son de inferior calidad con respecto al resto del equipo. Poco a poco las dificultades para el jugador van aumentando hasta hacerse insalvables. Su motivación disminuye. Como es lógico, su rendimiento no alcanza la media del equipo. Al final de la sucesión de hechos todo el mundo comprueba que, efectivamente, el entrenador tenía razón: “este jugador no vale”.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 0:39  | El entrenador
Comentarios (0)  | Enviar