Viernes, 04 de noviembre de 2005
Todo deportista por el mero hecho de serlo, debe de ser capaz de pasar por algunas clases de dolor. El problema comienza cuando no le enseñamos a discernir entre la clase de dolor que debe ignorar y a la que debe atender. Un deportista altamente motivado puede ser capaz de ignorar casi cualquier dolor sufrido. Esta situación, lejos de ser deseable, puede esconder los indicios de una lesión hasta que esta merma las capacidades del jugador.A la misma situación podemos llegar desde la situación del jugador que es capaz de ignorar un dolor con el fin de mantener su puesto en el equipo o, en el caso de un suplente, enmascarar su situación con la esperanza de hacerse con un hueco en el equipo. El resultado, como podemos deducir, es el mismo en las tres situaciones. En cualquiera de los casos perderemos al jugador.

Mención aparte merecen los niños que comienzan. La identificación de unas simples agujetas como una lesión no es infrecuente. Pero lejos de esta situación deberemos de observar, sin dramatizaciones, la ejecución de los movimientos del niño y detectar conductas de evitación. Estas conductas se manifiestan cuando un dolor impide la ejecución de una habilidad que el niño venía realizando previamente de una forma concreta.

El riesgo de lesiones forma parte inherente de toda práctica deportiva. Aunque uno de nuestros objetivos como responsables de la práctica deportiva de nuestro equipo es precisamente la minimización de ese riesgo, no cabe la menor duda que tarde o temprano, con mayor o menor frecuencia y de mayor o menor gravedad, nuestros jugadores sufrirán algún tipo de lesiones.

No se espera de nosotros que tengamos unos conocimientos profundos de medicina deportiva pero sí que seamos poseedores de sólidos conocimientos en cuestiones básicas. Para ello deberemos de familiarizarnos con las lesiones más frecuentes en Hockey Sobre Patines y dominar los conceptos básicos de primeros auxilios relacionados con las mismas. Una buena idea para adquirir los conocimientos necesarios en este campo es asistir a los cursillos de primeros auxilios que ofrecen distintas organizaciones tales como Cruz Roja, Protección Civil o similares. Se trata de no ejercer de aprendiz de médico sino más bien de evitar conductas que puedan agravar las lesiones que se produzcan.



PRINCIPIOS GENERALES DE INTERVENCIÓN
De la adecuada valoración inicial de la lesión dependerá, en gran parte, el éxito de nuestra intervención. Un procedimiento analítico correcto siempre se caracterizará por seguir los pasos que se detallan:

Comprobación del estado de conciencia
Síntomas que manifieste el lesionado
Síntomas físicos evidentes
Evitación de manipulaciones excesivas de las zonas afectadas



Con el fin de que nuestra intervención sea lo más metódica y cuidadosa posible, comenzaremos por una inspección ocular antes de palpar delicadamente la zona afectada. No olvidemos que nuestro papel se limitará a realizar un diagnóstico provisional. Si tuviésemos duda con respecto al alcance de la lesión, trataremos al individuo como si sufriera la lesión más grave. Como norma general, tendremos presente que siempre deberá de haber una razón para todo lo que hagamos.

Ante una lesión aparatosa, es frecuente que se produzcan situaciones de sobreexcitación e incluso pánico. La tranquilidad con la que actuemos dará confianza al lesionado y a las personas que se encuentren alrededor. Hablemos con el individuo para calmarlo y levantarle el ánimo. Informémosle, no importa si es cierto o no, de que ya le están esperando en el centro médico y transmitámosle seguridad. La información que sobre su lesión le podamos ofrecer le ayudará a controlarse. Este es un aspecto a tratar con sumo cuidado.

No todos los jugadores reaccionan de la misma manera ni tienen la misma capacidad de digerir situaciones extremas pero todos temen lo que desconocen o no pueden controlar. Ahí cobra especial importancia la seguridad que podamos transmitirle. No es tanto la gravedad como nuestra capacidad de manejar correctamente la situación. Trataremos de hacerle entender la gravedad de sus lesiones, los procedimientos de intervención que realizaremos, cómo será su traslado y a dónde, cómo informaremos a sus familiares, etc.

Es normal que el individuo se encuentre impresionado, sobre todo si la lesión es aparatosa. La visión de una herida aparatosa puede hacer aumentar su estado de nerviosismo. Es momento de poner en práctica toda nuestra habilidad de distracción. Una obsesión por nuestra parte para evitar que vea las consecuencias no hará más que elevar la tensión. Debemos de ser sutiles.

Nuestra primera intervención, antes de tomar cualquier tipo de medida, se basará en la observación del individuo: comprobar si respira, si tiene pulso, si se encuentra consciente y por último identificar el tipo de lesión producida. Todos estos datos nos servirán para establecer nuestra vía de actuación.

Una vez que creamos haber identificado correctamente la lesión producida, no nos extralimitaremos en nuestras funciones. Nuestro papel no es el de suplantar a los servicios sanitarios, sino ofrecer las mejores condiciones posibles antes de realizar una evacuación.

Publicado por Marisa_Bidilla @ 13:17  | Primeros Auxilios
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Publicado por Invitado
Lunes, 21 de noviembre de 2005 | 0:54
añadiria abrir las vias aereas con hiperextension, sino hay sospecha de lesion cervical, para comprobar q nada las obstruye, como por ejemplo la lengua, o los protectores dentales.
Publicado por Invitado
Sábado, 03 de diciembre de 2005 | 19:59
jejeje esque esta claro que no es medico jejejej
pero bueno algo sabe solo espero que no sea ami a quien tenga que salvar pero mejor que nada Sonrisa